4 años más
Escrito por Leonardo Castro
País y Mundo
El domingo 27 de abril de 2009 se realizaron las elecciones presidenciales en el Ecuador, en las que el presidente Rafael Correa ratificó su mandato con un 51, 87% del porcentaje de votación y más de 2’700.000 votos a favor, derrotando en forma contundente a su principal opositor, Lucio Gutiérrez, quien obtuvo aproximadamente 1’ 500.000 votos, que representa al 28% de los votantes. La categórica victoria de Rafael Correa le permitió evitar una segunda vuelta, en la que tal vez Lucio Gutiérrez le hubiera dado mucha más pelea.
Esta victoria le permite al presidente estar cuatro años más en el mandato del vecino país, lo cual significaría seis años en el gobierno, ya que lleva dos años en la presidencia del Ecuador, Aunque sus opositores dicen que los dos años previos a estas elecciones, el presidente se dedicó a hacer campaña más que a gobernar.
Por otro lado, muchos esperan que no le de la enfermedad que acecha a sus colegas vecinos, la adicción al poder, puesto que la nueva constitución ecuatoriana le permitiría un segundo mandato, hasta el 2017.
Con esta elección Rafael Correa está haciendo historia en el Ecuador. Se convirtió en el presidente que más votaciones ha ganado en menos tiempo –cinco en dos años-. Entre estas votaciones se encuentra la aprobación de una nueva constitución, en la cual se estipuló que todas las elecciones se tendrían que volver a realizar, razón por la cual el presidente Correa fue re-elegido dos años después de su primera elección. Además, ha venido rompiendo la tendencia que se venía dando desde 1996, en que ningún presidente en el Ecuador había terminado su periodo y, desde hace 30 años, ningún presidente había ganado las elecciones en la primera vuelta.
Pero, ¿esta re-elección del presidente de Ecuador será beneficiosa para Colombia? Probablemente las relaciones entre los dos países no tengan una mejora significativa. Es más, podrían agudizarse porque la diferencia política entre los dos presidente es muy marcada agravando los conflictos entre los dos países. Si a esto se suma que posiblemente Álvaro Uribe permanecerá en el Palacio de Nariño hasta el 2010 (con la posibilidad de que esté hasta el 2014) y Rafael Correa permanezca en el Palacio de Carondelet hasta el 2013 (con la posibilidad del 2017), el pronóstico es bastante incierto.
Para completar su triunfo sólo falta que su partido gane en la Asamblea Nacional, derrota que la oposición aspira lograr como última esperanza, aunque se prevé que el inocultable liderazgo de Correa lo va a favorecer de manera amplia y difícilmente cambiará la actual correlación de fuerzas en el inmediato futuro.