POEMAS
Escrito por Ariel Ardila
Enamorarte
Daniela
Entierro de mil lunas, ¿consagraste la divinidad de Altazor en sus ojos? Limbo impenetrable y creciente en llamas sobre la noche, ¿inventaste una aurora pura en sus manos? Igual es tu pelo al final de la noche. Nadie lo conoce pero es dotado de hermosura. Iguales son tus labios a un oasis rojo como una flor; y azul como el viento. El cristal honra a su único rival, tu orgullo, el mismo que puso celosa a la luna y por el cual la espada nunca llegó a ser más que eso.
Me miraste, sentí tu aroma. Mi corazón se enriqueció de inofensiva adrenalina. Entonces enloquecí de dulzura y pregunté al respiro de mi corazón ¿Existirá la belleza, después de ella?
El Soldado
La vida es el final de la guerra y la muerte es su comienzo; la hostilidad del amor, se apropia de sus venas. Su libertad murió, pero no se turbó, sino que en su silencio, disfrutó la sangre dulce, que representaba el aroma de la paz, aunque solo fuera una ilusión. En medio de la confusión, en el resplandor del sol sobre la duda, y la intriga impregnada en el sudor de los combatientes, el tiempo se pausa y tengo espacio para ver las huellas construidas en el camino erigido por balas, huellas de dolor y desesperación, huellas de miles de niños llorando por tener un deseo, gimiendo al cielo en un anhelo de libertad, derramando sangre amarga y transparente, por poder elegir un futuro o al menos un sueño. Mirando a su enemigo a los ojos, como si fuera un hermano, o quizá, mirando a su hermano, como si fuera su enemigo. La única manera de encontrar la paz, es escuchando el aroma de una nube o viendo como cae el cosquilleo de un suspiro.