LAGRIMAS DE TINTA POR BENEDETTI
Escrito por Nicolás Alvarado
Enamorarte
Tras 88 años de, mediante las letras, crear realidades y universos inigualables y después de surcar la vida entre exilios y luchas por la Latinoamérica injusta que amo tanto, el gran escritor uruguayo, autor de “Gracias por el fuego” y “La tregua”—obra base de la película nominada para el Oscar a mejor película extranjera—, le dio el último adiós al mundo que lo admiró durante tantos años, para poder descansar finalmente de la enfermedad intestinal crónica que lo afligía.
Uno de los más grandes, rebeldes y magníficos corazones de la generación del 45 ha eclipsado después de una ardua y feroz vida luchando entre tinta y palabras por una Latinoamérica con la que soñó en sus escritos, y una que hoy llora lágrimas amargas de desconsuelo por su partida. Mario Benedetti fue y continua siendo la inspiración tanto para la generación afligida por las dictaduras militares que se dieron en todo el Continente desde la segunda mitad del siglo XX, como para las futuras generaciones que inspirarían su rebeldía y su amor por el arte y la justicia sobre los escritos y las obras más significativas de Benedetti.
Toda una juventud revelada contra las injusticias sociales que en Latinoamérica tuvieron lugar durante las décadas en donde Benedetti más se destacó, soñó, lloro y murió al lado de todas sus obras más importantes e imprescindibles para el mundo de la literatura.
En su primera etapa, que muchos llaman la etapa pesimista de Benedetti, sus obras reflejaron y apoyaron los hitos de una sociedad que se sumergía cada vez más de un odio general en contra de las iniquidades sociales que le reprimían, en su mayoría apoyadas por los Estados Unidos, a los cuales Benedetti criticó y repudió con tan enérgica audacia. En su novela Gracias por el Fuego escrita en el 65, Benedetti llega al éxtasis de su realismo crítico, pues refleja claramente los trasfondos de una sociedad reprimida por la situación actual de su país. De esa magnífica obra parte a una nueva etapa en donde el idealismo critico y las ideas políticas revolucionarias tomarían parte de sus escritos.
Jorge Ruffinelli, reconocido escritor argentino, hace una estupenda reseña acerca de lo que significó Benedetti en la historia de Latinoamérica, del cual es importante rescatar la siguiente cita, que de una manera que no podría ser más clara y concreta, expresa lo que realmente representa Benedetti.
“Desde Benedetti, los latinoamericanos comenzamos a mirarnos, y tanto como a mirarnos, a vernos. Por primera vez. Ya no a las raíces de la formación inmigratoria, es decir, a nuestro pasado europeo, ni siquiera a los ancestros autóctonos o indígenas, sino al presente, a nuestra historia inmediata y a nuestro futuro. Fue la época de la utopía. Utopía y América Latina eran un solo concepto. Utopía y por lo tanto también luchas sociales, utopía pero también descubrimiento de un mundo marginal de pobreza y explotación”
Un detalle, quizás trivial, quizás trascendental, que diferenció a Benedetti de los demás padres literarios de la generación del 45 como Ángel Rama, Carlos Martínez Moreno, Emir Rodríguez Monegal, Carlos Real de Azúa, Carlos Maggi e Idea Vilariño, es tomar las situaciones más extremas en la que se encontró envuelto en muchas ocasiones con un humor satírico, que podría decirse lo llevo a un nivel más desarrollado de evolución literaria y política, y que lo hizo tan importante inspiración de toda una juventud que se contagió del fuego de su rebeldía.
Hoy esta llama, que en algún momento creímos era imperdurable, ha eclipsado gracias a una progresiva infección intestinal que había agobiado a Benedetti desde hacía ya varios años. Hoy Benedetti ya se ha encontrado con aquella «luciérnaga, o estela de luz tímida tan cercana y lejana, destellando en sus ojos» que anunció con tan increíble pericia en su cuento “La Muerte” de 1920.Y todas las generaciones que le alabaron, que se inspiraron en sus obras y en su ejemplo de vida, que consiguieron soñar a su lado con un mundo de justicia y libertad… todos aquellos rebeldes que volaron con sus alas, guardan el luto de tan magnifico maestro, que con una rebeldía que, aún hoy, no se ha sofocado por completo, nos enseñó el arte de soñar desde la tinta y el papel.