SÍNDROME DE AMOK
Escrito por Daniel F. Celis
País y Mundo
Justo cuando se pensaba que habíamos ascendido en la cadena evolutiva hasta el puesto de gerentes supremos del orbe, en el momento cuando creímos tener el poder sobre los demás, el control sobre nosotros mismos se ausenta repentinamente. ¿Cuestión de desahogo? ¿Furia premeditada?... ¿La otra cara del “yo”?. Todos lo sabemos, algunos los sienten, muchos se contienen, y otros cuantos le dan un nuevo significado a esta palabra, Amok, una palabra furtiva en la mitad de nuestro ser, una palabra que ya debería estar borrada de la hoja de vida de esta humanidad tan humana.
Definida por la organización mundial de la salud (OMS) como "un episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia y/o agotamiento. A menudo va acompañado de un viraje hacia un comportamiento auto-destructivo, es decir, de causarse lesiones o amputaciones llegándose hasta el suicidio".
Bajo la etiqueta Amok se han amontonado un sin fin de hechos escabrosos, todos con las tendencias asesinas incorporadas en su definición; pocas veces se develan las causas que preceden al acto, y cuando lo son, en su mayoría se privilegian las causas banales.
La primera vez que se registró la palabra amok en vocabulario alguno, fue en malayo y significaba un “ataque de locura homicida”, hecho que representaba a los guerreros malayos en curso de combate, que por abatir a sus adversarios, recurrían a su muerte no como un límite, sino como un arma..Pero en la misma Malasia, éste acto de furia ciega, también cobró victimas de un enemigo no declarado: ellos mismos.
En Escandinavia, los guerreros Berserker jugaron un papel similar, aunque a estos se les adjudicaron sus acciones por hábitos alimenticios (plantas alucinógenas o toxicas) y por pertenecer a una religión con un punto de vista a favor de la muerte.
Con el tiempo, el significado evolucionó y se impuso, sin previo, aviso como terrorismo, dejando en la ignorancia la esencia transcultural –patológica, si hablamos del síndrome-.Las causas divergentes seguían abriéndose paso, y en consecuencia, la metodología de estudio de la acción cambió radicalmente, dando lugar a un nuevo significado; las masacres comenzaron a ser premeditadas, los homicidas, preparados, estudiaban su campo de acción con semanas e incluso meses de anticipación. El síndrome de Amok mutó en asesinos estrategas.
Estos tipos de eventos, donde la deliberación consciente convierte a las personas en extremistas de una ideología (como la propia selección natural de Darwin) o cualquier convicción autogenerada ha reducido la oportunidad de mediar a las personas que sufren del síndrome.
En términos psiquiátricos, es casi imposible prever cuándo la furia enquistada se tornará volátil y explosiva. Para evitarlo, la única oportunidad es la internación del ,paciente en una institución de salud mental y la total inmovilización física, además de una rigurosa investigación de sus costumbres, con el fin de dar con los factores de procedencia de la enfermedad, que tiende a ser causada por una perturbación de la personalidad (rechazo, humillación, fracaso, etc.), que se camufla por un tiempo, pero que con los días se alimenta de estas mismas emociones, y al no ser controladas a tiempo simplemente explotan en un deseo de venganza e incluso en una reivindicación inconsciente, como el deseo de decirle al mundo quien tiene el poder, y al mismo, tiempo escapar de las preocupaciones de un mundo, para ellos, inservible. Aunque se puede intentar seguir el rastro de sus acciones y decir que estos corredores Amok tienen un regreso a la realidad, cuando se encuentran de nuevo en la cordura huyen de la culpa, lo cual genera una preocupación más.
Hasta este punto se hace evidente la trascendencia cultural del síndrome de Amok y la aparente contradicción, al intentar englobar las conductas malayas y las de las masacres de las últimas décadas, debido ello a causas estrictamente diplomáticas, puesto que es “inadmisible” que países cómo EEUU, Alemania, Japón, Canadá o Australia sean fábricas de personas con síndrome de Amok; es por esto que en múltiples tratados de psiquiatría se advierte del significado cómo “propio de culturas primitivas”. Lo que podemos inferir, es que se trata de un juicio totalmente falso.
Remitiéndonos a las páginas de la violencia colombiana, encontramos el nombre de Campo Elías Delgado, un académico y literato de la Universidad Javeriana que cegó la vida de 30 personas en su recorrido amok por la Bogotá de 1986, pero que para la prensa y la medicina Campo Elías no era más que un veterano de guerra que sufría el síndrome, lo que fue rápidamente aceptado en la opinión pública, ya que basaron esta clasificación medica en que Campo Elías había peleado en la guerra de Vietnam dos veces.
El dato imperceptible a la mirada pública es relatado en el libro “Satanás”, del escritor Mario Mendoza; Campo Elías estaba haciendo una monografía del libro “El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde”, escrito por Robert Louis Stevenson 100 años atrás. Ese libro sostiene la idea de la duplicidad de la conciencia y de que las tendencias humanas son una causa de la bipolaridad de nuestros pensamientos, lo que podría explicar la constante contradicción hacia nosotros mismos. Es un pensamiento influenciado por Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis durante el siglo pasado, y quien argumentaba la actuación sincronizada de el ser consciente y del ser subconsciente en las personas, razón por la cual aparecen las necesidades humanas y los impulsos naturales.
Parece extraño que esta relación hombre-Síndrome de Amok, aparentemente salvaje y primitiva, sea una conducta atípica de los animales, con algunas excepciones, y que además haya sido nuestra raza la encargada desencadenar este monstruo simultáneamente en todos nuestros pueblos. Parece cuestión de evolución, y más sabiendo que los tiempos actuales son tiempos de agitación y de estancamiento social (por lo menos en los países nórdicos); no es necesario decir que el síndrome Amok se ha expandido más en las dos últimas décadas que en todo el siglo pasado, para darse cuenta del problema, ya que la prensa llena cada dos o tres años una primera plana con uno de estos casos.
Para finalizar, dejaremos claro que existe una distinción entre personas que tienen síndrome de Amok, que es un síndrome patológico, incurable hasta el momento, y un segundo grupo de personas en donde la única forma de solucionar este problema multicausal, es mediando las causas, previniendo a tiempo, lo que es labor de los psicólogos. Tenemos que entender que este instinto de nuestra raza es una enfermedad tan antigua que Freud entendió eso, de ahí su reputación. Comencemos a ser humanos, de lo contrario tendremos que vender nuestras almas para pagar el precio.
Bibliografía:
http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_Amok
STEVENSON, R.L., El Extraño Caso del Doctor Jekyll y el Señor Hyde, (1886)
http://hjorgev.wordpress.com/2009/03/12/el-sindrome-amok-eclosion-de-rabia-homicida/
http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?title=amok&more=1&c=1&tb=1&pb=1
http://manesweb.8k.com/34.htm
http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2004/enero/23-enero-2004/nacional/nacional30.html
http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=2992
http://www.revistadiners.com.co/nuevo/internaedicion.php?idm=2&idn=10
http://www.13t.org/decondicionamiento/forum/viewtopic.php?t=919
http://en.wikipedia.org/wiki/Running_amok
http://www.psychosoziale-gesundheit.net/psychiatrie/amok.html