Dominar El Mundo
Escrito por Administrator
País y Mundo
“Cuando la realidad es tan triste que da miedo enfrentarla,
lo único que queda es reírse de ella.”
Jaime Garzón
I
El disparo acertó certero sobre el pecho del joven. El seco sonido del cuerpo al caer sobre el duro asfalto rompió el silencio característico del temor capitalino.
Estaba consumado, por fin lo habían logrado. Tras cientos de reuniones, búsquedas, investigaciones y planes, finalmente habían dado muerte al ágil fantasma, al pensador sublevado, al joven poeta… a la principal amenaza para el régimen que deseaban implantar. Apagaron su voz contestataria, su espíritu revolucionario del que era tan fácil impregnarse, lo apagaron por siempre, nunca más volvería a molestarlos.
Así, el régimen se había salvado. Así, el mundo tan bello, se había perdido.
Después de unos minutos, pocos minutos, cuando el tiempo pareció paralizarse, lenta, muy lentamente, se acercaron al cuerpo mientras el carmesí opaco teñía el gris árido del suelo.
Al ver la extraña expresión dibujada en el rostro del joven cadáver, a cada uno del selecto grupo –sin excepción alguna– le atacó un violento escalofrío que recorrió incómodamente sus medulas. ¡La expresión era fatal, horrible, aterradora!
Estaba… estaba sonriendo.
II
–Es… está muerto ¿No? Retumbaron profundas las palabras tartamudas en las calles desoladas de la gran ciudad.
El líder del selecto grupo, tan arrugado como su alma, pasó al frente y se paró valiente como el superhéroe que era.
–Así es. ¡Que sirva de lección para aquellos que se atrevan a oponerse a éste, nuestro nuevo mundo! Entonces, todos insinuaron sus sonrisas de rata.
– Seguro ya nada, ni nadie obstaculizará nuestros planes.
– ¿Nuestros planes?
– ¡Dominar el mundo!
El grupo entero escupió carcajadas, horribles carcajadas, sobre la soledad silenciosa de la noche. Y de alguna manera, de alguna extraña, siniestra manera, el cadáver les acompañó en su risa. Se burlaba de ellos.
A su alrededor, ese nuevo mundo del que hablaban tanto, ese mundo que dominaban… no era más que un desierto de cemento y huesos.