La importancia de envejecer pero creciendo
Escrito por Administrator
Crónica escrita por María Alejandra Rojas y Camila Mejía sobre la convivencia realizada durante el primer bimestre en el ciclo Formal.
El jueves 5 de marzo se realizó la convivencia del Ciclo Formal, cuyo sitio seleccionado en esta ocasión fue el Castillo de Marroquín, en el municipio de Chía. Ya desde los buses se sentía en el ambiente las ganas de romper la rutina y pasar un día lleno de nuevas experiencias.
La jornada para todo el Ciclo inició con unas palabras por parte de uno de los integrantes del grupo Sembradores, quienes fueron los responsables de las actividades y la logística durante todo el día.
La reflexión nos llevó a pensar en que nosotros decidimos qué rumbo y qué relevancia la damos a nuestras acciones, si elegimos crecer y dejar nuestra huella, o tan solo pasar por el mundo y envejecer. Después de esto, el Ciclo se dividió en los respectivos cursos para continuar con el programa de integración, el que tenía como fin fortalecer el trabajo en grupo para identificar las habilidades sociales de cada uno. Otro de los objetivos era enseñarnos a escuchar todo más detalladamente y a fijarnos en esas pequeñas cosas que pueden cambiar nuestro mundo y nuestra percepción de este.
Una vez terminadas las actividades grupales, llegó el momento más esperado por muchos de los estudiantes: la entrada al Castillo. En general, el interés de los asistentes se debía a la curiosidad por conocer más sobre las historias que habían escuchado acerca de este lugar, como por ejemplo, que existían fantasmas. Después de que todos los estudiantes hicieron su recorrido por el Castillo, comentaron sobre las distintas sensaciones que este les provocó.
Hubo ciertos acontecimientos que impactaron a todos los asistentes. Uno de ellos fue un video que había hecho la profesora Bertha Sarmiento, en el cual, claramente, se podía observar una mancha de color blanco. Para quienes creen en fenómenos paranormales, esto fue interpretado como una especie de aparición (fantasmal), producto de siglos repletos de historias extrañas por los que había pasado el castillo. Pero para los escépticos, no era más que un efecto de la luz de la cámara. Lo cierto es que para unos y otros, dentro del Castillo se percibía un ambiente pesado y lleno de distintas energías, ya que, a pesar que era un día caluroso y soleado, desde que se entraba, un ambiente gélido se sentía adentro.
Se puede decir que la convivencia logró cumplir con sus objetivos. Nos enseñó a trabajar más conjuntamente, a descentralizar nuestros intereses y preocuparnos por los de los demás. Aprendimos también la importancia de saber escuchar y de saber tomar las decisiones apropiadas.
Aunque la mayoría estuvo conforme con el trabajo realizado, todos concuerdan en que le faltó un poco de dinámica y originalidad en los ejercicios. Sin embargo, es un sentimiento general el agrado por este tipo de actividades extracurriculares, en las cuales, independientemente de lo que pase, el ambiente permite la distensión, se comparte y se fortalecen los vínculos interpersonales, se disfruta en diferentes espacios y, como todos los días, se aprende algo nuevo.