El descubrimiento

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–Señor, señor– dijo un asistente. –¿Qué quieres?– dijo Kado, el arqueólogo principal de la investigación. –Creo que encontramos algo que le interesará– dijo el asistente de Kado. –¿Qué fue lo que encontraron?– dijo Kado, mientras se dirigían hacia el descubrimiento. En cuanto llegaron, Kado se quedó atónito: habían descubierto una especie de cápsula de al menos dos metros. –¿Ya hicieron la prueba de carbono?– preguntó Kado. –Sí, señor, estamos esperando los resultados–. Esperaron alrededor de diez minutos y llegaron los resultados. En cuanto vieron los resultados, se quedaron atónitos. La prueba demostraba que no era de ninguna época del universo registrada en ese momento. Kado decidió llevarse el descubrimiento a un laboratorio donde podría averiguar más sobre aquel descubrimiento.

En el momento que llegaron al laboratorio se dieron cuenta de que el descubrimiento estaba cubierto por una capa de mugre, así que decidieron quitarla. En el momento que Kado tocó el descubrimiento para quitarle la capa de mugre, el descubrimiento abrió una puerta por la cual Kado entró y encontró dos cartas sobre lo que parecería ser una mesa. Kado levantó una de las dos cartas que decía: Instrucciones para prender la máquina. En ese momento, Kado se sorprendió de ver que la carta estaba en su idioma, pero lo que más le sorprendió fue que la segunda carta decía: Para Kado. En ese momento, el descubrimiento empezó a hablar: –Hola, jefe–. Kado no entendía a quién le hablaba esa voz de la máquina, sin embargo, de un momento a otro, la máquina se cerró. –¿SEÑOR, ESTÁ BIEN?– preguntó el asistente que lo ayudaba. –Estoy bien– respondió Kado. –Estoy tratando de escapar de aquí, pero no sé cómo–, En ese preciso momento, la máquina empezó a hacer ruidos muy extraños. –¿Qué carajo está pasando?– preguntó Kado. Al cabo de un minuto, la máquina empezó a emitir rayos y, después de dos minutos, desapareció.

Debido al estruendoso ruido de la máquina, Kado se desmayó. En cuanto se levantó, se percató de un silencio muy único. Entonces se abrió la puerta y en ese momento entró un hombre muy extraño, con una máscara. El hombre le dijo: –Sígueme–. Kado se dio cuenta de la voz de aquel hombre extraño que se parecía a la suya, pero al mismo tiempo más desgastada, como si de un anciano se tratase. El anciano lo guio hasta lo que parecía una sala. En ese momento, el extraño hombre se quitó la máscara que tenía y entonces Kado se dio cuenta de que ese hombre era él, pero mucho más viejo. –Soy tu en el futuro– dijo él. –Para mí es un honor– dijo Kado. –Conocer a mi yo del futuro, ¿quién lo diría?–. Kado estaba tratando de asimilar toda la situación. –Supongo que te preguntarás por qué te traje hasta aquí. Bueno, pues necesito tu ayuda. Me estoy muriendo por una enfermedad así que necesito tu sangre para solucionar este problema. A cambio te voy a dar la opción de cambiar lo que quieras–. Kado no lo pensó dos veces y le dijo a su yo del futuro que sí. –Excelente– dijo el Kado del futuro y lo llevó hasta una mesa de operaciones, donde el Kado del futuro dijo: –Lo siento– y se ataron una especie de cadenas metálicas a sus piernas y brazos para sostenerlo. –¿Qué es todo esto?– replicó Kado. –Tu muerte- dijo el Kado de futuro. –Perdón por haberte metido, estoy muriendo, pero de viejo, así que necesito absorberte para rejuvenecer y este proceso te matará–. En ese momento, Kado forcejeó y logró agarrar una cuchilla con la que logró quitarse una de las cadenas; como pudo se quitó también la otra cadena. El Kado del futuro se percató de esto, así que trató de huir, pero el Kado normal lo atrapó y le preguntó a cuántos más los había absorbido. El Kado del futuro le respondió que hace mucho tiempo dejó de llevar la cuenta. En ese momento Kado no se pudo contener y le clavó el cuchillo en la cara.

Después de un tiempo de haberlo asesinado, decidió cambiar el tiempo a su antojo. Primero él se convirtió en una persona rica; después en una persona reconocida en el mundo. Después se hizo más ambicioso y se empezó a convertir en el ser más poderoso de la tierra: empezó a alterar todo, con tal de llenar ese vacío en su interior. Con tal de sentirse lleno de vida, empezó a eliminar a las personas que siempre lo frustraron: compañeros de clase y de trabajo, uno que otro familiar. También empezó a hacer que todas las personas que él amó lo amaran a él, sólo con tal de llenar ese estúpido vacío, ese vacío que siempre lo atormentó, que siempre lo persiguió. Al cabo de un tiempo, se dio cuenta de que nada de esto lo llenaba. Entonces se empezó a preguntar si, en realidad, él debería deshacerse de ese vacío. En ese momento recordó lo que, alguna vez, un ser querido le dijo: “Cada día es una nueva oportunidad para mejorar y empezar de nuevo”. l decidió quemar todo lo que había ahí para que el proceso no se cumpliera y decidió volver y jamás regresar.

FIN.