Amigos fugaces, recuerdos eternos

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Cuando eres pequeño, tienes la ilusión de que los amigos que te vieron crecer, serán los mismos que te verán envejecer y estarán contigo por siempre, cosa que no es real y me costó muchas lágrimas entender. Hace algunos años solía ser tímida y tener grupos de amigos muy pequeños, estuve con las mismas amigas desde 2017 hasta 2022, cuando el grupo se separó, la forma en la que la vivo, mi autoconcepto y como me relaciono con los demás cambiaron trascendentemente. Entendí que la separación del grupo no fue una decisión que tomé yo, pero la forma de afrontar las cosas definitivamente si estaba bajo mi responsabilidad. Después de que esto pasara, hubo un periodo de tiempo en el que me sentí realmente sola, me di cuenta que no podía quedarme esperando a que nuevas personas llegaran a mi vida por arte de magia, así que decidí tomar acción frente a esto y dejar de ser la niña tímida que solía ser, reuní valor y empecé por personas que ya conocía.

Esto llevó a que empezara a ser más segura de mí misma, porque, ¿Cómo se suponía que hiciera amigos si no tenia confianza suficiente para hablarles? Creo que este aspecto es uno de los más destacables, ya que favoreció mi vida académica: empecé a participar más en clases y desenvolverme mejor en exposiciones y trabajos en grupo. También formé carácter, ya no tengo miedo de tener discusiones y de decir mi opinión, porque (aunque me cuesta un poquito todavía) entendí que las cosas que pienso sí son válidas y no tengo que hacer lo que la mayoría haga para ser aceptada. Debo admitir que, a pesar de que recuerdo este grupo con amor, no era un espacio en el que me sintiera aceptada siendo yo misma.

Cuando superé la etapa de la timidez y ya tenía nuevos amigos, me encontré con un dilema: a pesar de que tenía más seguridad en mí misma, algunas personas me hacían sentir que había algo incorrecto en mi forma de ser, que, si quería ser amada, tenía que cambiar. Con el tiempo entendí que puedes modificar pequeñas cosas con el fin de adaptarte, pero nunca perder tu esencia solo para encajar.

Esa idea me hizo reflexionar sobre todas las personas que he conocido, los amigos a los que he amado y todas las experiencias sociales que he vivido hasta ahora, entendí que las personas llegan a tu vida a enseñarte algo, las personas que has conocido hasta ahora te han hecho quién eres hoy, y de cierto modo todos somos una pequeña parte de los demás, por lo que hay veces que es importante aprender a soltar y darte cuenta que no hay que estancarse extrañando a alguien, sino recordar lo feliz que te hizo y todos los recuerdos y aprendizajes que, así esa persona no esté, estarán por siempre en los corazones de ambos.

También entendí que no hay que quedarse atrapado en el pasado arrepintiéndose de lo que hicimos o dejamos de hacer, ni vivir con ansiedad por el futuro. Hay que vivir en el presente, todo tiene su tiempo y todo pasa por algo. Lo que me parece más curioso es que todas estas reflexiones surgieron a partir de algo tan simple como la separación de un grupo social de la infancia; lo que en su momento parecía solo un cambio más, terminó dejándome varias enseñanzas que me ha servido en todos los ámbitos de mi vida: primero que las personas vienen y van, al final, lo que realmente importa es lo que nos dejaron mientras estuvieron; asimismo aprendí que ser adaptable y tener iniciativa es crucial para lograr tus objetivos, y aunque es importante salir de la zona de confort también es fundamental ser fiel a tu esencia.

Alejandra Rozo Largo.


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