Arte orgánico y programado
El “Ghibli trend” y la inteligencia artificial en el arte
Una de mis cosas favoritas en el mundo siempre ha sido el cine, hay algo simplemente sorprendente en la idea de cómo una serie de fotogramas puede transportarnos a otras realidades, puede hacernos sentir emociones, puede hacernos pensar y nos hace conectar de manera sensible con una historia. De la misma manera resulta increíble todo lo que hay detrás de una producción de este tipo, el trabajo, el esfuerzo, la dedicación, y fundamentalmente, las personas.
Es gracias a las personas que podemos experimentar la magia del cine, y por tanto ampliar nuestras visiones o comprender y relativizar el mundo. Es gracias a las personas que por décadas hemos visto convertir la luz y las sombras en sueños tangibles, que por un momento se sienten más auténticos que nuestra propia realidad. Esta sensación de maravilla no la da únicamente el cine, creo que tiene que ver con el arte en general; y si hay algo que es muy innato y auténtico de la naturaleza humana es la creación artística.
Me parece que hay películas y particularmente siento que pasa mucho con las animadas, que tienen como ese “Je ne sais quoi” que resulta muy mágico, que nos transporta a realidades de fantasía, que nos hace sentir dentro de un cuento de hadas. Pienso que algo muy bonito de las películas animadas es el poder construir narrativas con otro tipo de herramientas y recursos, por ejemplo lo que es la animación, el dibujo, el stop motion; y eso únicamente en el plano visual, pues una producción de este tipo recurre a muchas estrategias para desarrollar su narrativa y estilo.
Hace ya un tiempo tuve una conversación con una persona, estamos hablando justamente de películas. Le estaba contando que desde muy chiquita le tenía mucho cariño a las películas de Disney y que en ese momento estaba volviendo a ver muchas de las películas animadas antiguas. Mi espectador y oyente me pregunto, si alguna vez había visto una película del Studio Ghibli, a lo que yo le confesé que por supuesto tenía muy presente el estudio pero no había visto una película completa. Esta persona me dijo entonces que tenía que ver las películas pues las recomendaba muchísimo, y de ahí me dio una lista con algunas de sus favoritas.
Unos meses más tarde, tenía casi completa la lista de películas recomendadas, y tengo que decir que estaba muy contenta con ese nuevo descubrimiento cinematográfico pues, fue un flechazo instantáneo. Un poco tarde en mi no tan larga vida, entendí por qué las películas de Studio Ghibli eran tan trascendentes para tantas personas, y porque ahora yo también las llevaría siempre muy cerca del corazón.
Studio Ghibli es un estudio de animación Japonés que siempre ha destacado por su estilo narrativo y de animación, lo que ha hecho de sus proyectos obras de arte tremendamente trascendentes. Hay algo sobre estas películas, un “Je ne sais quoi”, que transmiten magia y emoción, pues ver una de sus películas resulta una experiencia visual y estética exquisita. Algo muy singular y que destaco de las películas de este estudio es la autenticidad de sus narrativas y el cómo se cuidan los detalles, pues estos proyectos desarrollan historias con personajes y temáticas muy completas y complejas de una manera muy auténtica. Esto deja ver la dedicación y la pasión de aquellos artistas detrás de estas producciones. Muchas de las películas de Ghibli suelen combinar elementos de historias reales con otros de fantasía, pero una de mis cosas favoritas de estas películas, son esos momentos de calma y lentitud, que son mágicos sin necesitar mucho esfuerzo. Es decir, el ver el mundo ordinario, común y corriente retratado con tanto cariño, la belleza de la vida tranquila y los pequeños detalles; la magia de personajes e historias llenas de serenidad, que a lo mejor pueden parecer simples pero resultan siendo todo lo contrario.
Ahora bien, hace un par de meses en plataformas de redes sociales como Instagram y Tik Tok, surgió el “Ghibli Trend”, una tendencia en la que los usuarios enviaban a la plataforma de inteligencia artificial Chat GPT sus fotografías o imágenes para que el programa las transformara en un “estilo Ghibli”, característico del estilo de animación del estudio Japonés. Con la actualización 4.0 de Chat GPT con su generador de imágenes, el internet estaba lleno de imágenes “Ghiblificadas”.
Algo muy importante a mencionar, los artistas de Studio Ghibli hacen todo su trabajo a mano, y es tal la dedicación, que realizar una sola escena puede llevar meses de trabajo. Un buen ejemplo de esto: una de las escenas de la película“The wind rises”, consiste de un marco de solo 4 segundos, pero este requirió de un año y tres meses para realizarse. Personalmente, tuve la sensación de que esta “Ghiblificación” que inundó el internet estaba intentando representar el estilo característico de Studio Ghibli como si fuese una especie de filtro, del cual ahora todo el mundo podía disponer. Es decir, el trabajo y la dedicación de varios artistas utilizado de una manera muy frívola, como si se estuviera jugando con dicho trabajo y esfuerzo.
La situación del “Ghibli trend” generó mucho debate y polémica en redes sociales, y con cierta razón, pues aunque sobre este tema de la inteligencia artificial hablamos bastante hoy en día, sigue y seguirá siendo pertinente preguntarnos y discutir al respecto. El mismo debate mantiene en discusión muchas preocupaciones éticas en cuanto al uso de la inteligencia artificial y el futuro de los artistas y sus obras. Proyectando hacia el futuro y pensando en el impacto que las herramientas de IA están teniendo en nuestras vidas, me pregunto: ¿Cuál será el nuevo rol de la inteligencia artificial en el mundo del arte?. ¿Innovación tecnológica o transgresión de los límites éticos?
Ese par de semanas en las que todo el mundo estaba hablando del Ghibli trend, uno podía encontrar diversos argumentos y puntos de vista. Por un lado estaban quienes defendían que la situación se trataba de una simple tendencia y un ejercicio creativo, argumentando también, que la inteligencia artificial constituye una herramienta nueva e innovadora para la producción artística. A diferencia de esto, muchos otros se pronunciaron defendiendo la antítesis de la anterior premisa, argumentando que la situación se trata de un tema de plagio e irrespeto al trabajo de una vida de los artistas del Studio Ghibli: Hayao Miyazaki, Isao Takahata, Toshio Suzuki y Yasuyoshi Tokuma.
Al investigar y leer sobre el tema, no pude evitar preguntarme ¿Por qué fue un boom esto del Ghibli trend? Con la actualización de Chat GPT se popularizaron imágenes de distinta índole, por ejemplo las imágenes “Simpsonficadas” (imágenes en el estilo de animación clásico del programa de televisión “Los simpsons”), o imágenes con cierta semejanza a los estilos de animación de Disney. Pero ¿Por qué Ghibli?
Personalmente, siento que esto se debe a tres razones principales, en primer lugar: es evidente que los proyectos de Ghibli son extraordinarios, trascendentes y son obras de arte con un grado de belleza que en efecto genera mucho atractivo, por lo que mucha gente se animó a generar sus propias imágenes.
En segundo lugar, las reglamentaciones frente al contenido audiovisual protegido por derechos de autor suelen verse vulneradas por los desarrollos de la inteligencia artificial. En este caso Ghibli al ser un estudio de producción relativamente independiente, no se encuentra protegido de la misma manera que Disney, por ejemplo. También hay mucha libertad para utilizar la herramienta y es muy sencillo que se haga popular en redes sociales o que mucha más gente se sume a generar más imágenes. Sin embargo, resulta que como tal, un estilo visual, en este caso un estilo de animación como el de Ghibli, no se encuentra protegido por la ley, así que en ese sentido, pedirle a una IA que genere una imagen estilo Ghibli no constituye una infracción. Pero en el caso de que la imagen generada tenga un elemento visual específico de una obra protegida por los derechos de autor del Studio Ghibli, en términos estrictos y legales, eso sí constituye una transgresión. Es por esta razón que tanto los creadores de Chat GPT y quienes estaban a favor de generar las imágenes ghiblificadas, justificaban que la tendencia no se trataba de replicar o copiar el arte o el estilo personal de un artista.
Aquí hay un problema que nos lleva a la tercera razón, los modelos para las inteligencias artificiales se entrenan usando imágenes protegidas por derechos de autor, sin el consentimiento de los artistas y sin brindarles una compensación o acreditación por utilizar su trabajo. Si la IA puede generar “imágenes Studio Ghibli” es porque fue entrenada con imágenes creadas por el mismo Studio Ghibli, y por eso ahora puede copiarlas y generarlas. Ahí está la cuestión, los artistas de Ghibli hacen todo su trabajo a mano y toda esta dedicación toma demasiado tiempo, mientras que la inteligencia artificial copia lo que ya existe y lo genera en segundos. ¿Por qué le damos “más importancia” al trabajo de una herramienta tecnológica que al de los propios artistas? y ¿Acaso una inteligencia artificial puede hacer arte?. Yo sería de la idea de que no, una Inteligencia artificial nunca podrá igualar el talento y la magia del arte, tampoco la de Studio Ghibli; y esta situación del Ghibli trend, es un tema de principios éticos y respeto a los artistas y su arte. Miyasaki y los artistas de este estudio han pasado años construyendo un legado de proyectos únicos, profundos y poéticos. Sin embargo, de repente llega esta herramienta digital que va en contra de absolutamente todo lo que representa Studio Ghibli. Pienso que si el cine y el arte son reflejo de la experiencia de los artistas, si son el reflejo de la vida misma, ¿Qué vida va a tener la máquina?. El arte transmite emociones y logra conmover de una manera que resulta muy humana, sencillamente el arte debe crearse, no generarse.
Personalmente me encuentro muy en desacuerdo con el generar imágenes “Ghiblificadas” pero aún así, utilizar herramientas de Inteligencia artificial o haber hecho parte de la tendencia, no hace a nadie traidor a Miyazaki o a la humanidad, simplemente este tipo de situaciones nos demuestran que poco a poco nuestra cotidianidad se ve más afectada e influenciada, tanto de manera positiva como negativa por los desarrollos de la inteligencia artificial. Del mismo modo, se hace evidente que socialmente no terminamos de comprender esta nueva era tecnológica y tampoco las repercusiones que nuestras acciones pueden llegar a tener dentro del mundo digital.
Dicho lo anterior, no siento que haya que “satanizar” a la IA o al desarrollo tecnológico, pues honestamente encuentro impresionante y admirable la cantidad de esfuerzo y trabajo que hay detrás de estas innovaciones tecnológicas. Es decir, no creo que hace un par de décadas hubiéramos pensado que hay una máquina capaz de generar imágenes o texto, hacer cálculos, transferencias bancarias, o no lo sé, interactuar con nosotros en un plano diario. Es extraordinario, pero se nos puede salir de las manos, verdaderamente ese es el problema y el riesgo.
Digo yo entonces, que se trata de un tema de utilizar y consumir crítica y conscientemente. Ya que en primer lugar, hay un riesgo significativo en transgredir límites éticos, particularmente con el Ghibli trend, me parece que hablamos de un tema de “aprovecharse” y desacreditar el arte, que es el proyecto de una vida de estos artistas. Estoy muy en desacuerdo con la postura de que este trend era una forma de rendirle homenaje a Miyazaki, al contrario creo que fue algo totalmente innecesario, frívolo, irresponsable y también irrespetuoso. Considero que seguir este tipo tendencias sin informarse previamente o utilizar las herramientas de IA de una forma tan insustancial, es consciente e inconscientemente una forma de desmeritar a los verdaderos artistas; como si les estuviéramos diciendo que su trabajo y pasión ya no son importantes, y que tampoco serán necesarias porque ahora tenemos al señor Chat GPT que puede generarlo en segundos. Me pregunto si: ¿Estaremos dependiendo cada vez más de la inteligencia artificial? o si a lo mejor ¿Estamos dejando de lado la auténtica esencia humana y la creatividad? ¿Llegará un día donde hablemos de arte y artistas desechables?.
En segundo lugar, detrás de las herramientas de IA existen múltiples actores con intereses desfavorables socialmente. Me refiero a que por ejemplo retomando el Ghibli trend; es complejo que esta situación se puede llegar a tratar de un tema de plagio, pero es aún más complejo que las compañías dueñas de las herramientas de inteligencia artificial no establezcan límites claros (frente al uso para los usuarios y para quienes se encargan de desarrollar los modelos) para que este tipo de situaciones que traspasan los límites éticos no ocurran.
Si bien, es cierto que el uso de estas herramientas genera una especie de democratización de la información y en este caso particular, del arte. El problema es que las herramientas cuentan con una “libertad” que resulta contraproducente y riesgosa. Por otra parte, no estoy muy segura de sí socialmente entendemos el impacto ambiental que genera utilizar herramientas de inteligencia artificial o incluso navegar en internet, los servidores de estas herramientas requieren de enormes cantidades de agua para regular la temperatura y hacer más eficiente su funcionamiento. Teniendo en cuenta la crisis medioambiental en la que nos encontramos: ¿Es imperativo generar una imagen de una forma tan poco ética?, otra vez, no, es tremendamente innecesario.
Y en tercer lugar, es importante encontrar un balance donde el desarrollo tecnológico no se interponga a los recursos medioambientales, a la integridad de las personas y en este caso al arte. El arte es tan importante, trascendente e innato de la existencia humana, es esto lo que nos llena de pasión y nos conmueve. Pienso en ese diálogo de “La sociedad de los poetas muertos”: “No leemos ni escribimos poesía porque sea lindo. Leemos y escribimos poesía porque somos miembros de la raza humana y la raza humana está llena de pasión”.
Quiero vivir y crecer en un mundo donde el arte es esto que mueve el espíritu de las personas, quiero vivir y crecer en un mundo donde las personas puedan vivir en igualdad, quiero vivir y crecer en un mundo donde la ciencia impulse el conocimiento. No quiero un mundo donde ya no pueda leer literatura, escribir, bailar, actuar, pintar o escuchar música. No quiero un mundo donde las personas o la tecnología vulneren a otras personas o a la naturaleza. Yo quiero el mundo impulsado por todo lo bueno que el arte, las personas y la ciencia tienen por ofrecer.
Es por esto que considero que para el futuro, la situación de la inteligencia artificial y el arte, no se trata de un tema técnico o estético, sino ético. Está en nuestras elecciones cotidianas no volvernos tan dependientes de inteligencias artificiales, está en seguir escribiendo con la mano, aún cuando existan herramientas para la generación de texto. En tocar un instrumento, aún cuando ya hay herramientas que crean canciones. En apoyar a los artistas de carne y hueso. En crear nosotros arte. En apoyar el desarrollo científico y tecnológico consciente. Está en nuestras manos, seguir yendo a obras de teatro, a conciertos, a bibliotecas, tomar fotografías con cámaras, escribir cartas escritas desde el corazón y el puño. Está en nuestras manos, mirar a los ojos, perder el tiempo, no dejar que la velocidad y la efectividad de las máquinas reemplacen el valor de la calma y los vínculos sociales. Yo creo que podemos elegir que crear, que generar y qué consumir dentro del mundo digital.

Escrito por María Sofía Lemus Ávila
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