Un poema objeto es una forma de expresión artística que combina palabras y elementos materiales para comunicar una idea, una emoción o una reflexión. En este tipo de creación, los objetos dejan de ser elementos cotidianos para adquirir nuevos significados a través de la imaginación y la interpretación. A continuación, presentamos algunos de los ejercicios realizados por los estudiantes de Proyectivo en el Aula de Ícaro, donde exploraron la creatividad, el simbolismo y la relación entre la poesía y los objetos para construir mensajes únicos y personales
Sinestesias automáticas
Japón sabe a Hatsu Rosado:
Blanco, vacío absoluto, es como un tablero, lienzo, vacío, muerte, así se podría ver la muerte, ¿cómo un tablero? No hay nada, pero el blanco es muy distinto a la nada, si la nada fuera blanca sería peor que nada.
El poliéster sabe a agua:
Girasol, apocalipsis, nubes, está raro, no termino de captar, puede ser sol, también pueden ser ovejas.
Sentarse en la noche frente a la hoja en blanco sabe al rojo del infierno:
Drogas, sueño, pareja, hay colores muy raros, pero igual el sitio parece cómodo, se siente muy pintura.
La música sabe a un churrasco tres cuartos:
Girasol, esa es otra pintura y creo que es del señor del colombo, verde jardín, planta colores.
Confesarse en la iglesia es como escuchar el color del mar:
Está bonito, me gustaría estar ahí, el verde frente al mar se siente agradable, la noche posiblemente dará frío.
Diego Rodríguez huele amarillo esponjoso:
Colores naranja y verde, no la entiendo, es como una jungla, un bosque, pero como el de Winnie Pooh, por ahí andan los animalitos.
El papel maché suena a las canciones de Silvio Rodríguez:
Ojos con gotas que parecen llorando, son como bolitas de agua, están lindos los ojos
El beso perfecto es como saborear el fuego:
Es una cuerda, como los cositos de Mariángel, se ve muy Toy Story, pero más confuso.
El sol huele amar.
Ejercicio del Sueño
Salí de mi casa a la avenida octava sur de noche, pero estaba distinta, mucho más oscura y lúgubre que de costumbre. Había en general mucha más oscuridad y suciedad, empecé a caminar por la acera izquierda (de occidente a oriente) y llegué a un restaurante pakistaní, con luces amarillas y con ningún cliente, pasé por ahí y luego decidí tomar un bus para viajar por la ciudad. Tomé un bus que siguió por la avenida y me dejó en una plaza de mercado en México (Una plaza de mercado en México, pero en Bogotá, esto dentro de un sueño tiene sentido). Entré a la plaza de mercado hacia las 10 de la noche y había un olor muy fuerte a carne, luego empecé a avanzar por los pasillos y veía más frutas y verduras del mismo modo que se iba haciendo de día y empezaba a llegar la gente a comprar su mercado. Luego de eso los pasillos del mercado se empezaban a hacer de ladrillo con techo de ladrillo y llegué a un punto en donde, entre la plaza y otro edificio había un cementerio, que estaba dentro de la plaza, veía como todo el rayo del sol de la mañana impactaba el cementerio. Luego de eso me fui de la plaza y tomé otro bus para terminar de darle la vuelta a la ciudad, pero el tiempo se distorsionó y llegué muy rápido a un barrio similar a Colina (en ubicación, no en apariencia), ahí me di cuenta que tendría que devolverme y estuve en el mismo bus ya que se devolvía a mi casa. No me acuerdo que pasó en ese momento pero llegué a mi casa por la noche, a la avenida octava sur, ahora estaba caminado por la acera derecha (de oriente a occidente) con Mariángel, y estábamos viendo como la avenida ahora tenía muchos edificios con una arquitectura oscura, con cerca de seis pisos e incluso con la sede de una universidad en construcción, le decía a Mariángel que, aunque es bueno que haya progreso en el barrio, no me gusta que cambie tanto la avenida con respecto a como era antes, tenía un sentimiento de nostalgia por lo cambiada que estaba. Por último, cuando pasamos al frente del restaurante pakistaní, habían abierto al lado otro restaurante de Afganistán, que era de los mismos dueños, también tenía luces amarillas y era sombrío.
Lo más extraño
Lo que más me gustó (Lo que me gustó más que el momento particular, fue la sensación de haberme ido a viajar por la ciudad)
Símbolo más impactante
Lo que más me dio miedo


Escrito por Gabriel Osorio
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