GANADORES CONCURSO DE CUENTO 2023

Concurso de cuento

Ganadores Concurso de Cuento Ciclo Conceptual



Fallo final Ciclo Conceptual

Orlando Alba Cuervo, profesional en literatura de la Pontificia Universidad Javeriana y jurado externo para el VI Concurso de Cuento Ícaro, en virtud de haber leído, revisado y atendido a las características del tema de los materiales presentados por los estudiantes del Ciclo Conceptual, en 29 textos de gran calidad y sentido de la creatividad, ha seleccionado al Primer, Segundo, Tercer puesto y una Mención de Honor. El jurado hace extensivas las felicitaciones a los ganadores, al profesor Iván Montoya y al Instituto Merani, por tan ardua y exitosa labor.

Atrapados en la Pantalla por la estudiante de Angie Gabriela Villota Parra de Conceptual Ba


Por la aprehensión del tema, por su ritmo narrativo. Atrapa y deja en vilo al lector con un final arrasador. Íconos de la tecnología, robots, pantallas; características del Cyberpunk que prometen un narrador vanguardista y sin temores.

Atrapados en la Pantalla

Por: Angie Gabriela Villota Parra

Muchos de nosotros hemos vivido alguna tragedia, desde un pequeño estrellón en la carretera hasta un secuestro con persecución policiaca, pero la tragedia del 2040 no traumó a 1 o 2 personas sino a todo el mundo. Y todo gracias a los robots.

Era un día caluroso y soleado, el cielo estaba despejado y solo unas cuantas nubes estaban en él. Yo estaba viendo televisión. Mi amiga, Sara miraba el celular a mi lado. Por 5 minutos empiezo a temblar. Sara y yo nos arrodillamos debajo del comedor. Por ese momento estábamos solas en mi casa pues mis padres habían ido a la boda de mi tía. Después de unos minutos paró de temblar. Continuamos con lo que estábamos haciendo pero en ese momento alguien entró por la puerta. Yo pensé que eran mis papás, pero llegaron unas personas cubiertas de acero o hierro con máscaras cuyo vidrio era total mente negro, así que no pude ver las caras. Sara suele reírse de lo que le da miedo para aliviar un poco el terror, pero apenas miró la puerta de madera vio que estaba totalmente agujereada. Luego miró las manos de los visitantes y detectó una pequeña pero filuda sierra. Me miró y tragó saliva, yo admito que también estaba asustada pero no sabia que hacer. Traté con lanzarle un frasco que contenía Nutella pero el individuo lo atrapó y lo dejó de nuevo en la mesa y luego dijo - no les haremos daño, queremos mejorar él mundo-. Yo pensé en la parte de “no les haremos daño” y luego murmuré - ay sí cómo no - y me quedé mirando la sierra empuñada por el de atrás.

Estaba hablando con Sara a solas (los robots en realidad sí eran muy tranquilos y nos dejaron hablar un momento) - mira las puertas de las casas - Sara miró por la ventana y dijo - vaya, todas las puertas de las casas tienen un agujero en las puertas -así es y es posible que a mis padres también los hayan llevado a donde nos quieran llevar, y si nosotras vamos allá podremos buscarlos y encontrarlos y también a tus padres. ¿ estás de acuerdo ? - Sara respondió que sí. Repasamos una vez más el plan y nos entregamos a estos problemáticos robots, ellos nos guiaron a una nave que estaba parqueada en la calle principal. La nave era grande y en ella habían bastantes personas. Sara y yo buscamos a mis papás pero no los encontramos.

Después de una o dos horas la nave estaba totalmente quieta, las puertas se abrieron y mostraron una habitación bastante grande. El piso estaba formado con tapetes, y había muchas máquinas expendedoras de las gratis: habían 3 máquinas cuyo contenido solo eran botellas de agua, otras 5 máquinas expendedoras que tenían comida enlatada y 5 máquinas que también tenían cobijas todo era gratis. Sara empezó a sacar atún y sardinas ya que aún no habíamos cenado.

Por un momento ( por fin ) Sara y yo ya pudimos estar tranquilas, pero del cielo surgió un láser azul que hizo que todos desaparecieran y luego aparecieran dentro de unos cuartos totalmente blancos. No había salida. Luego me di cuenta de que arriba mío había un cartel que decía. “ ◉ LIVE “ en ese momento lo supe, estaba dentro de un televisor!!!!! Miré a través de la pantalla y vi miles de televisores amontonados mostrando un fondo blanco y una pequeña persona asustada. Los televisores formaban un círculo alrededor de una persona de acero, un robot. Esta persona a diferencia de tener una máscara, tenía su cara descubierta, era totalmente plateada, con algunos tornillos aquí y otros allá. En conclusión había un robot en frente mío, un robot gigante, y yo no sabía si era yo la pequeña o él el grande.

El robot empezó a observar los televisores y dijo - Hola “Humanos”. He escuchado mucho sobre ustedes, en cuanto supe de ustedes los quize tener- pasaron unos segundos y luego dijo -Así que los robe! pero solo son siete billones de personas, son muy poquitas. Y por ese motivo solo me traje a la mitad.- Mientras el tonto del robot secuestrador nos “explicaba” la razón de nuestra captura, yo me senté en el piso. El robot que poco después reveló que se llamaba codg0110. Al terminar, se dio la vuelta y salió por una pequeña puerta que yo recuerdo no haber visto.

Una hora (o más) después apareció un pequeño robot blanco y futurista con un diseño elegante y aerodinámico, caracterizado por líneas suaves y formas curvas. Empezó a decir - 0001000111001000112111000010 - y yo que había estudiado el código binario sabía que ella decía que nos iba a sacar de ahí. Sara y yo la seguimos, y encontramos una gran puerta de metal azul, y a su lado habían unas ampollas y jeringas que decían “volar”. Cuando abrimos la puerta vimos que estábamos en el aire y tomé la valentía de inyectarme y lanzarme al vacío. Sentía las corrientes de viento recorriendo mis pelos y me despeinaba mientras caía miles de kilómetros. Me estaba aproximando con gran velocidad al suelo. Me volteé y vi que Sara también se había lanzado. Solo cerré mis ojos y confié en la tecnología de los secuestradores.

Un robot con alma de niño por el estudiante Juan Camilo Velásquez Rozo de Conceptual Aleph


Por su Ciencia Ficción humanista, empática, fraternal. Por la narrativa honesta, una auténtica relación con el Amor y la Muerte. Fusión de esperanza y resignación es una fábula de la domesticación de los dispositivos. Por su confesionalidad y acertada escritura

Un robot con alma de niño

Por: Juan Camilo Velásquez Rozo

María y Sebas tuvieron un hijo, lo llamaron Adrián, María no podía tener más hijos, les gustaba asistir a las ferias que hacen en Bogotá, al niño le gustaba mucho la ronda “El auto de papa”, en una de esas ferias que era de tecnología encontraron un robot con inteligencia artificial que tenía personalidad de niño, se acercó a Adrián, se le presentó y le dijo que se llamaba UNITY, este le dijo que sabia jugar futbol, y que podría aprender muchos juegos, que era especialista en divertir niños, a partir de ese día  llegó  UNITY a la familia, ese día Adrián propuso el nombre de Andrés para el robot y sus padres estuvieron de acuerdo. El primer día con el robot en casa se fueron a dormir, lo programaron para que los despertara a las 5 de la mañana, pero mientras dormían a media noche escuchaban un sonido de Despertador a muy alto volumen, corrieron a ver que era, y resulta que era Andrés, entonces, inicialmente intentaron apagarlo, sin embargo, el robot no se apagaba, no tenían el manual, enseguida le ordenaron al robot apagarse, como no se apagó tuvieron que llamar al fabricante de robots y estos indicaron que tenían que hacerle reseteo inicial, así lo hicieron, de esta noche de trasnocho nunca se olvidaría la familia.

Transcurrieron los días, robot y niño jugaban mucho, le ayudaba en sus tareas, le gustaban los cuentos que el robot buscaba por internet, en medio de esos juegos ocasionalmente le daban dolores de cabeza a Adrián, pero a nadie parecía preocuparle. El robot era compañía para Adrián y sus padres, en primer lugar siempre estaba para despertarlo con las rondas que a Adrián le gustaban, para darle buenos días y llenarlo de palabras de ánimo, en segundo lugar el robot aprendió a jugar juegos de mesa, además, Andrés siempre era compañero en la mesa con Adrián, Andrés era un miembro activo de la familia, como si fuera un humano, aprendió especialmente las emociones de alegría y tristeza, se las enseñó Adrián, pasaban los días muy felices, sin embargo de un momento a otro a Adrián le empezó a doler frecuentemente la cabeza, además, le dolían los pies al caminar, la respiración le empezó a fallar, el niño estuvo en cama varios meses, esto causó tristeza en el niño, con Andrés al lado acompañándolo, le buscaba canciones que eran del gusto de Adrián, pero cada día se veía más mal, el niño sufría, aunque la esperanza era que el niño se recuperara, en medio de esa enfermedad robot y niño tuvieron una conversación, Adrián expresó amor de hermano a Andrés, dijo que su compañía le daba mucha seguridad, que le había producido mucha alegría en su vida, le expresó su agradecimiento por su compañía, y Adrián le contó que sentía que se moriría prontamente, que sus padres creían que él no sabía lo enfermo que estaba, entonces Andrés pidió que le contara que era la muerte, a lo que contestó que eso era que el cuerpo dejaba de moverse y de pararse, dejaba de reírse y de llorar, dejaba de hablar y sonrojarse, dejaba de jugar y ponerse bravo, y cuando eso pasaba se llevaban a las personas a un cementerio, Andrés contestó que no entendía sus palabras, pues era obvio que ellos dos, robot y niño, seguirían siendo compañía y seguirían siendo felices para siempre, y Andrés continuó hablando: por alguna razón que no entiendo siempre me muevo hacia donde tú estás, es donde más prefiero estar, esta fue una de las últimas conversaciones de Adrián y Andrés. La salud de Adrián cada día empeoraba,  hasta que un día en la mañana, un día muy lluvioso el robot como de costumbre empezó a hacer sonar las rondas de despertar, las cantó muchas veces, no funcionó, el niño no despertaba, Andrés empezó a producir los audios de buenos días de palabras de ánimo, el niño no despertaba, entonces se acercó María rápidamente, al ver a Adrián inmediatamente entendió su desgracia, el robot seguía con sus rondas infantiles, hasta que  Sebas dio la orden de silencio, pasaron los días, los padres con el robot y sin el niño, Andrés empezó a Hablar: Adrián ya no está, no juega conmigo, no habla, no hay sonrisas, tampoco veo las pataletas que hacía a Maria, pareciera que lo que no hace Adrián es el significado de muerte según lo que Adrián me dijo. María en algún momento empezó a tratar a Andrés como si fuera Adrián, este le producía tranquilidad, ella empezó a alistarlo para llevarlo al colegio, le cantaba la ronda de El Auto de Papá, preparaba la comida de su hijo y lo sentaba a comer, aunque a los 15 minutos tenía que recoger la comida, se preocupaba de que al niño no le daba hambre.

Andrés, días después de la muerte de Adrián empezó como a producir pequeños cortos eléctricos en distintas partes de su estructura, Andrés jugaba como si estuviera Adrián, jugaba balón, alistaba los juegos de mesa, solo había un ser jugando en esa casa, soltaba sus chistes malos y no producía risa a nadie, eso sí seguían sirviéndole comida, y lo alistaban para el colegio, sin embargo los cortos eléctricos en Andrés se acentuaron, dejó de funcionar como normalmente lo hacía, María se preocupó mucho, llamo al médico el cual por supuesto no pudo hacer nada, entonces Sebas llamó al fabricante, lo revisaron y no encontraron nada anormal, sin embargo Andrés nunca más funcionó igual, entonces los fabricantes tuvieron que llevarse a Andrés a pesar del llanto de María, nuevamente el robot pasó todas las pruebas mecánicas y nadie entendió que pasó, a causa de esto los fabricantes finalmente tuvieron que llevárselo, lo resetearon completamente y luego en otra feria otra familia lo compró, y a partir de ahí el robot sufrió muchas reprogramaciones, tantas como los niños de los que había sido compañía.

Amigos y rescatistas por el estudiante Juan Rafael Ruiz Gil de Conceptual Aleph


Por el sentido de amistad, por la inclusión, por situarlo en una isla, un denodado esfuerzo literario por el rescate de San Andrés, del Caribe. Una historia de acción ecológica sin violencia. Por su mensaje y narrativa.

Mención Especial I

Ihos y su aventura en la tierra por el estudiante Rui Alejandro De Oliveira Simao Hernández de Conceptual Bet

Por su especial entusiasmo, por su desenfrenada narrativa, por su relación con el libro objeto. Escribir a mano está en desuso, el collage es excéntrico y capitular es un buen recurso cuando se tiene mucho que contar. Por el esfuerzo, por la pasión.

Amigos y rescatistas

Por: Juan Rafael Ruiz Gil

Hace mucho tiempo, en 2068. Un hombre llamado David tenía muchas empresas, pero la más importante era una empresa de cuidado a los animales marinos, y decidió crear al primer robot que le ayudara a su empresa. Pero David no sabía que nombre ponerle.

Mientras tanto, un niño jugaba, hasta que su avión de papel se fue volando hasta el edificio de la empresa de David, y al recogerlo, se encontró un robot. David le dijo al pequeño:

- ¿Cómo llamarías a este robot? y él respondió: Creo que IDOS.

Se quedó pensando y luego corrigió: No, mejor que se llame IHOS.

Cuando se fue, IHOS le preguntó a David si podía ir con él, y él contestó:

- ¡Claro que sí!

El niño le enseño a montar bici al robot, y así se hicieron amigos. En el camino, el niño le dijo:

- Me llamo Pablo y me gusta la empresa que tiene tu papá.

- Él no es mi papá. Es mi creador. Como soy un robot no tengo padres.

Desde ese día que se conocieron, pasaron 19 años, y los dos se fueron a vivir a San Andrés; además porque ese era el lugar para que Pablo se convirtiera en el mejor cuidador de las especies marinas. IHOS también aprendió a distinguir a muchas de las especies, y al final David los contrató.

Un día, estaban nadando cerca de Johnny Cay, cuando en la playa sonó el teléfono:

- Tinini… Tinini.

Pablo contestó:

- Hola. Rescatistas de San Andrés.

- Hola. He visto unas mantarrayas heridas cerca de Cuba y están en muy mal estado.

Pablo e IHOS fueron hasta las coordenadas que les habían dicho, pero no vieron nada. Así que IHOS fue a investigar volando sobre el agua; y allí, unos maleantes lo atraparon con una jaula, y después se lo llevaron a un lugar cerca de Haití. Una isla que es el último lugar donde los buscarían. En esa isla guardan los robots que se roban, y además les cambian el chip de información, para que no interfieran en la cacería ilegal.

Pablo se da cuenta del lugar donde se esconden, y los persigue hasta que se le acaba la batería del bote. Luego, los sigue nadando, pero se desvía, y llega a San Andrés otra vez. Así que, al ver que era un lugar que conocía, fue con la policía y les contó de los robos de robots.

Antes de que le quitaran el chip a IHOS, llegan Pablo y la Policía y atrapan a los maleantes.

Tiempo después, a Pablo e IHOS los buscan de un canal de televisión, para mostrarle a los demás que, por su gran trabajo en equipo y más que todo, por su amistad, disminuyó en grandes cantidades la cacería de animales marinos en todo el Mar Caribe.






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