Comentarios de la jurado del Ciclo Exploratorio
La docente y escritora de literatura infantil, Magda Zulena Trujillo Rodríguez, fue la jurado convocada para elegir los ganadores del Ciclo Exploratorio. Ella envió el siguiente mensaje a los estudiantes del Merani que participaron:
“Como profesora y amante de la literatura infantil, ha sido un placer participar como jurado del Concurso de cuentos en la categoría dedicada para niños y niñas.
Quiero contarles que durante semanas he disfrutado de la lectura de sus historias extraordinarias que han surgido del fantástico mundo de los monstruos. No pensaba que hubiese tantos personajes y escenarios monstruosos que me hicieran reír, soñar y reflexionar. Aplaudo entonces su interés en leer literatura, en escribir, en indagar e imaginar. La literatura son esos territorios extraordinarios que habitamos para refugiarnos, divertirnos y pensar sobre este mundo tan grande, tan diverso y, a veces, complicado.
La selección de los cuentos ganadores no fue fácil, muchos me gustaron y tuve que releer varias veces, para poder escoger”.
A continuación, los cuentos ganadores:
La sombra, por la estudiante Natalia Prada, de Exploratorio Beta
LA SOMBRA
Por: Natalia PradaCuenta la leyenda que un niño tenía una imaginación poderosa y creó un personaje que lo acompañaba siempre. Lo nombró la sombra porque le gustaban mucho las historias de terror. La sombra se hizo real, pero era demasiado peligrosa porque tenía el poder de arrancar la primera semilla de la imaginación de las personas y convertirla en inseguridades y penas.
Así comienza esta historia.
Una vez, ahí estaba yo, con mis amigos imaginarios, Han y Hen. Me sentía apenada y tonta por seguir jugando con ellos a pesar de que ya era una niña grande. La sombra se dio cuenta de mi vergüenza y entró a mi habitación, para meterse en mis sueños y robar la semilla de mi imaginación.
Mis amigos imaginarios escucharon ruidos y se pararon en el piso haciéndose del tamaño de la sombra y empezaron a pelear con ella. La sombra gritó:
–Dos contra uno, no es justo–.
Justo cuando Han y Hen iban a tirar a la sombra por la ventana, yo desperté porque escuché el alboroto, pero sólo vi cosas borrosas y volví a caer dormida. Eso le permitió a la sombra entrar conmigo en mis sueños.
Afortunadamente, Han y Hen fueron detrás de ella, sin que se diera cuenta.
La sombra, como loca, empezó a volver mis sueños, pesadillas para llenarse de energía. Ella sabía que mi peor miedo era encontrarme con la legítima llorona.
De repente, yo observaba el sueño. Estaba disfrutando de una visita al museo cuando todo empezó a oscurecerse y la llorona estaba allí. Escuchaba sus gemidos y su luz verde titilaba.
Había una reja y una puerta, pero estaban selladas y yo intentaba abrirlas mientras escuchaba sus gemidos cada vez más cerca y su luz me perseguía. El corazón se me salía y no podía escapar.
La pesadilla terminó de un momento a otro. Cuando me di cuenta, la sombra estaba sentada en un tronco caído, y empezó a reírse.
Se puede decir que a la sombra le daba risa mi miedo.
Entre tanto, mis amigos imaginarios me hablaron y me recordaron lo que me había enseñado mi papá…
–¿Sabes cómo llegaste aquí? ¿Sabes que pasó antes? Recuerda Violeta, recuerda– dijeron los dos a coro.
Entonces ahí me di cuenta de que estaba soñando y eso me dio el control de mi sueño.
Empecé a formar dos burbujas de energía hechas de imaginación y confianza, una era morada y la otra era rosa.
Me metí en la morada y a la sombra en la rosa. Cada vez que empezaba a juntar mis manos, hacía la burbuja rosa más pequeña junto con la sombra hasta que se explotó.
La sombra en ese momento era diminuta, la levante con mis dedos y la miré diciéndole:
–¿Ahora quién es más poderoso? Tu miedo o mi confianza. Con toda esta travesía aprendí que puedo ser más poderosa que cualquier miedo si confío en mí misma. Antes creía que mi imaginación era tonta, pero ya no. Te he vencido a ti con sólo pensar que mi chispa es todo para mí; les dio vida a mis amigos imaginarios Han y Hen y a miles de historias que construyo en mi cabeza. Si no fuera por todos ellos, no sé qué sería de mí en este mismo instante.
Miré a Han y Hen y les dije, “amigos, ya me tengo que ir”. Exploté dentro de mi burbuja púrpura y desperté. Era un nuevo día, mi chispa me acompañaba y junto a ella mis inolvidables amigos.
James y Roger, monstruos y humanos, por la estudiante Mariana Gallego, de Exploratorio Gamma
JAMER Y ROGER, MONSTRUOS Y HUMANOS
Por: Mariana Gallego
Érase una vez una ciudad de monstruos. Ahí vivía Jamer, que trabajaba en la TAD (Técnicas Avanzadas de Defensa). Un día, los humanos excavaron mucho y de pronto encontraron una ciudad. Todo allá abajo era parecido al mundo de los humanos: había calles, carros, casas y semáforos; pero las sillas, las mesas, los collares y todo lo demás del cuerpo era distinto. La ciudad estaba repleta de monstruos y quisieron llevarse algo de un monstruo para mostrarle a los demás.
Era un escuadrón de la FAM (Fuerza Anti Monstruos) y estaba dirigido por Roger. Era un hombre alto y valiente, continuó con su expedición hasta que encontró un monstruo caminando por la calle; este monstruo era grande gris y tenía dos cuernos gigantes y dos cuernos pequeños. Se acercaron silenciosamente y de un susto le quitaron sus cuernos. El monstruo salió corriendo, pero los humanos ya se iban a casa.
Cuando llegaron a la superficie le contaron a los demás, pero los otros humanos no les creyeron. Entonces Roger les mostró los cuernos y se asustaron de una. Juntos les fueron a contar a los otros ciudadanos y todos se aterraban cuando veían los cuernos. Roger dijo: “No teman, este mundo de monstruos va a ser aplastado, levante la mano quien va a asistir a la misión de dañar el mundo de los monstruos”.
Jamer, con sus entrenados oídos, escuchó lo que dijeron y fue a contarles a los demás monstruos, pero no le creyeron. Trajo a Greys (el monstruo gris) y vieron que no tenía sus cuernos. Un monstruo pequeño revisó la cortadura de sus cuernos y vio que parecían marcas de cuchillo. Luego todos supieron la verdad porque no había cuchillas en su mundo.
Cuando llegaron los humanos no vieron a nadie, parecía como su hubieran ido hasta allí por nada. De pronto se escuchó un ruido, un monstruoso rugido: “GGRROOOOAAAAAAAAAAAAARRRRR”. Todos se mantuvieron alerta y con los ojos muy abiertos. De pronto vieron algo muy raro pasar y escucharon sonidos raros. Al frente de una casa salió una zarigüeya muy tierna. Cuando quisieron acercarse, la zarigüeya se volvió más grande entre el polvo y se convirtió en un monstruo terrible y gigante: era Jamer que tenía el poder de convertirse en cualquier fiera. Casi asusta a todos los humanos, pero Roger era valiente y los intentó proteger. Jamer apretó más la mirada y sacó los dientes feroces; entonces Roger quiso pelear con él, pero el monstruo, con una insoportable furia, le dijo: “No te metas con mis amigos, vete de acá”. Entonces todos los monstruos salieron e intentaron alejarlo.
Por el miedo a los terribles rugidos de los monstruos, Roger tuvo que irse. Les contó a los humanos su aventura, les recomendó que no fueran al mundo de los monstruos. Pero él no se rendía de su malvado plan. Empezó a estudiar a los monstruos y descubrió que ellos tenían la debilidad de las armas. Por ejemplo, cuando les lanzaban una bala ellos perdían sus poderes y, más o menos, perdían la vida. Jamer también empezó a estudiar sobre los humanos y se dio cuenta de que la debilidad de un humano es que les pase algo a sus seres queridos. Cada uno con eso que habían estudiado se preparó para causar temor a sus enemigos. Los monstruos crearon armaduras peligrosas diseñadas por ellos mismos, los humanos se alistaron con armas y se fueron a una guerra que duró mucho tiempo.
Roger y Jamer se dieron cuenta de que perdieron muchas personas queridas. Al final, lo comprendieron: la forma de solucionar un problema no es pelear sino hablar. Entonces hablaron, se volvieron amigos y vivieron felices para siempre.
La fantasmita que se creía monstrua, por la estudiante Ana Belén Rojas de Exploratorio Aleph
Menciones especiales a los siguientes cuentos por su originalidad, capacidad narrativa y dedicación:
Steve el demonio y el bosque oscuro, por el estudiante Alejandro Pradilla Marsiglia, de Exploratorio Bet
Sary y la Aldea dormida, por la estudiante Saríah Sánchez Rodriguez, de Exploratorio C
Monstruos en la discoteca, por la estudiante Isabel Sophia León, de Exploratorio Gimmel

Síganos en Facebook
Síganos en Instagram
Siga el Canal
Escúchenos en Spotify
Síganos en Tiktok
Síganos en X
Visite Icarito