Del padre acusador al padre dialogante

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OPINIÓN IAM


Quizás en desarrollo de mis actividades habituales la imponencia con tendencia acusatoria eran las que se destacaban. No en vano me desempeño como fiscal, sin embargo, en la relación con mis hijos el IAM cambió diametralmente dicha interacción social.

Ahora, cada día intento ser un padre dialogante, que aporte a la comunicación franca y oportuna para la prevención y solución de conflictos en el hogar y especialmente con mi hijo Gabriel, estudiante de Exploratorio.

La comunicación sigue siendo un reto entre padre e hijo, su apertura a explorar, debatir, controvertir y exigir respeto a sus decisiones, me conllevan con responsabilidad a la necesaria implementación de mecanismos internos de autocontrol para tener una respuesta clara y sin rodeos que lo deje satisfecho. Sería triste fracasar en la oportunidad de tener un diálogo fluido y respetuoso con mi hijo.

Así, reconozco todos los días su alegría, su amor permanente por el IAM, aún en fines de semana y en vacaciones, donde sus pregunta infaltable es “papá cuantos días faltan para regresar el instituto? Mañana puedo ir al instituto (y es un domingo!!!)”. Y esa alegría se suma con la empatía que demuestra con su hermano menor Gahel de 2 años de edad y su mamá Katerin docente de profesión, pero sobre todo, con las personas más necesitadas que se cruzan en nuestro camino. El IAM ha aportado a forjarle un corazón noble y preocupado por todo aquel que nos necesita.

También, identificarlo como un líder natural y mediador de conflictos en un escenario de reparación que asumió en el IAM, me enorgullece de la clase de seres humanos ideales que exige nuestra sociedad, con tantas desigualdades y controversias de toda índole, que hacen indispensable contar con personas mesuradas, que asuman responsabilidades y conciliadoras para gestionar con asertividad y creatividad las diferencias naturales en un país democrático y multidiverso como el nuestro.

Finalmente, una persona que se apasione por la lectura estará preparada para encontrar y documentar posiciones que agreguen valor en cualquier escenario social en el que participe. Allí el IAM ha sembrado semilla en tierra fértil para mi hijo, me asombra que con 7 años de edad esté iniciando la lectura de su segundo libro, por ello les comparto una imagen de nuestra visita a la FILBO donde fuimos felices!!!. Es un reto pertenecer a la comunidad meranista, y lo asumimos con amor.