Es estudiante de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia de la sede de Palmira. Tiene una gran experiencia en el ámbito de la contención social y en el desarrollo de un proyecto de vida con convicción.
Manuela llega al Merani junto con su hermana María José, luego de cambiar de colegio. Dice que fue un cambio significativo, porque se encontró unos profesores apasionados por la enseñanza. De ahí su expresión, "los profes hacen al Merani". Consolidó un pensamiento crítico y una seguridad para solucionar cualquier problema. Recuerda con cariño los profes Mechas, Uldarico, Mariela, Yesid (y su perfil multifacético), Lelito y Chucho Gualdrón, su director de tesis. A Chucho en especial por la realización del trabajo de grado sobre el paro agrario de 2012. Aunque el proyecto empezó muy mal, lograron sacar tesis meritoria, después de tomar la decisión de sacarla adelante con mucha disciplina y esfuerzo.
En el Merani, aprendió la importancia de preocuparse por los demás, pero también conoció una parte de sí. Pudo fortalecer su fé católica y compartir con muchas personas del Instituto de distintos cultos. "Allí me demostré a mí misma que mi iglesia y mi fe no era lo que yo pensaba, sino que era algo mucho más grande y hermoso". Luego de graduarse del Merani, entró a estudiar Derecho en la Universidad Javeriana. Allí cursó tres semestres hasta cuando fue a una misión social en Semana Santa junto con las Hijas del Amor del Niño Jesús de Praga en 2016. "Tenía pereza de ir. Sin embargo, la experiencia durante esa semana, me cambió la vida completamente". Decide entonces, aplazar el semestre y vincularse a la comunidad.
"Fue muy duro luchar con ese deber ser, porque en teoría yo debía ser una abogada exitosa, casada, tener hijos. Y este estilo de vida religiosa era totalmente opuesto". Empieza a llevar una vida consagrada y a trabajar con personas de la calle, adultos mayores, jóvenes y mujeres gestantes. Todo eso transformó su visión de la vida. Durante esa experiencia de tres años, aprendió de mecánica, agricultura, jardinería, pedagogía, música y otros saberes. "En ese momento vi la providencia y misericordia de Dios. Pero también comprendí que la gente merece segundas oportunidades". Luego de reflexionar y pensar que podría tener una vida consagrada del siglo XXI, se retira de la comunidad para estudiar y realizar. Decidió tomar la situación con calma y optar por estudiar algo relacionado a las artes, Así que indagó y optó por estudiar Diseño industrial. "Me gusta su parte artística y su parte rigurosa. Además porque la ofertaba una universidad pública y en Valle del Cauca, de donde es mi mamá. Quiero conocer otro lugar, otra cultura, explorar esa raíz".
Como mensaje para su hermana y para los próximos estudiantes que se gradúan, les dice que la vida es corta y hermosa, que vale la pena disfrutar y que se debe vivir a diario. Que no se dejen encasillar en los deseos de los demás, que hagan caso a lo que realmente quieren. Que se arriesguen a equivocarse y a fracasar. "No sabemos cuando nos vamos a morir, me daría muy duro sabiendo que estaba haciendo lo que no me llenaba. Dedico mi vida a amar a Dios y lo haré hasta el último día de existencia. Vivo el momento que debo vivir y es mi felicidad".

Por: Redacción Ícaro
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