La voz de los jóvenes ansía ser escuchada

28 de noviembre de 2020
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¿No les parece que en esta época de pandemia se ha hecho más evidente que la voz de los jóvenes no es tenida en cuenta? El equipo de la Patria Boba del Gimnasio Campestre piensa que sí. Por eso organizó un conversatorio con el Colegio Marymount, el Gimnasio Moderno y el Instituto Alberto Merani para hablar sobre el regreso a la presencialidad y así poner sobre la mesa el punto de vista de los jóvenes.

La coyuntura actual ha afectado la salud mental de los jóvenes, aumentando las cifras de ansiedad, estrés y depresión. Una encuesta reciente de la organización Mental Health Research Canada señala que la salud mental se ha visto gravemente afectada durante la pandemia, y habla de un incremento importante en las tasas de ansiedad y depresión. Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) explicó que se podría registrar un aumento de los suicidios y de los trastornos, y pidió a los gobiernos que no dejasen de lado la atención psicológica.

Los adultos, durante toda la pandemia, han opinado sobre diversos temas, como educación y manejo de las medidas de bioseguridad para salvaguardar a toda la población, centrándose más que todo en los adultos mayores. Pero, ¿nos han preguntado a nosotros los jóvenes qué opinamos de todo esto? ¿Nos han preguntado cómo nos sentimos al respecto de todo lo que están decidiendo? Aquí dejamos unas ideas de lo que hablamos en el conversatorio para responder a estas preguntas.

El conversatorio abrió con la pregunta sobre cómo nos ha afectado la pandemia y qué enseñanzas nos ha dejado. Surgieron varias respuestas, como que la pandemia cambió nuestros hábitos y nuestra forma de ver la vida, y nos enseñó, por una parte, a tener esperanza de que podemos seguir adelante y, por la otra, a convivir con la incertidumbre de no saber lo que va a suceder en un futuro. También se enfatizó en que los jóvenes hemos tenido que cambiar la forma de construir nuestra identidad, ya que la interacción con los pares no es la misma y se han presentado tensiones familiares a causa del alto tiempo de convivencia que hay. Sobre esto último, una ventaja de la virtualidad es que nos ha hecho pasar más tiempo con nuestra familia.

Más adelante, surgió una pregunta relacionada con la salud mental de los jóvenes en la pandemia. Frente a esto se expusieron varias posturas. Muchos estudiantes en el país tuvieron que graduarse del colegio durante esta lamentable situación. Los estudiantes de grado once presentes en el conversatorio contaron su experiencia. Para ellos, la melancolía y extrañeza que trajo la situación hizo de su graduación algo muy particular. Sin embargo, también les ayudó a obtener mayor madurez para aceptar que a veces la vida no es como se espera y a valorar lo bueno que vivieron con sus compañeros antes de la pandemia. Además, entendieron que no hay nada asegurado y que, aunque la emergencia sanitaria lo ha hecho evidente, la vida siempre ha sido una constante incertidumbre.

Luego, el conversatorio se dedicó a hablar sobre las diferentes posturas de los jóvenes acerca de las decisiones que habían tomado los colegios para el regreso a la presencialidad. Aunque es evidente que la coyuntura causó graves efectos en la salud mental de los jóvenes, la mayoría de los colegios presentes decidieron que quienes deberían volver a clases eran los más pequeños porque eran los más afectados y porque ellos habían dejado en evidencia los vacíos de la educación virtual. Teniendo en cuenta la anterior premisa, se dijo que, aunque no deberían dejar de lado el cuidado emocional de los jóvenes, la prioridad, efectivamente, estaba en los más pequeños.

Para nosotros lo más importante del conversatorio fue que pudimos, entre todos, darnos cuenta de que la vida no se trata solamente de situaciones malas o buenas. La vida es cuestión de oportunidades y retos, de saber asumirlos y entender qué mejorar. La situación actual ha presentado diversos retos, pero también presentó oportunidades para todos que debemos aprovechar.

Este conversatorio fue un espacio que demostró que las opiniones de los jóvenes son muy importantes. Desde nuestra perspectiva de seres muy adaptables y resilientes, pero también afectados social y emocionalmente, tenemos muchas cosas para compartir y reclamar. Por eso mismo no tuvimos un cierre, una conclusión, sino, más bien, llegamos a la idea de que este conversatorio fue el primer paso para empezar a hacer escuchar la voz de los jóvenes sobre los temas que directamente nos afectan, pues tenemos mucho por decir.

Daniela Peña, María José Mónico y Jaime Alba (Aula Ícaro de Proyectivo)