El Estado como cabeza del negocio de las drogas

14 de junio de 2021
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Todos sabemos el problema tan generalizado e íntegro que es el narcotráfico dentro de nuestra sociedad; algo tan normalizado y perjudicial que, a pesar de que implícitamente lo vemos día a día, pasamos por alto. Es por esto que en este ensayo buscaremos erradicar por completo este negocio ilegal desde un ámbito político. 

Brevemente, daremos una contextualización de lo que es el narcotráfico, qué actores se ven relacionados y qué implicaciones tiene dentro de nuestra sociedad. El narcotráfico es el comercio ilegal de drogas psicoactivas en grandes cantidades, que no paga impuestos y produce violencia. Se desarrolla en países subdesarrollados con políticas inestables como Colombia, México, Bolivia, entre otros, pero involucra a varios países del mundo, principalmente a Estados Unidos y algunos de la Unión Europea. Se ven implicados desde los campesinos, quienes deben ceder sus tierras para poder producir las sustancias, los consumidores, quienes no dimensionan el daño físico y mental que se están ocasionando, y las propias mentes detrás de la distribución del negocio de las drogas que comúnmente desencadena en violencia. 

Una vez teniendo esto claro, cabe preguntarnos por qué el narcotráfico representa un problema para nuestra sociedad. Para nadie es un secreto que el tráfico de drogas se ha convertido en un mercado alterno al normal, y eso hace que se desestabilice la economía mundial, ya que ocasiona que grandes flujos de capital que transitan alrededor del mundo no estén registrados. En respuesta a esto, el Estado prioriza la lucha contra el narcotráfico antes que invertir en salud o educación, implicando y afectando las políticas públicas domésticas del Estado.  Y, a su vez, deteriora la seguridad internacional y afecta las políticas de los países no productores, implicando y afectando las políticas exteriores.

Entendemos la alta demanda que tienen, han tenido y tendrán estas sustancias dentro de nuestra sociedad, y es por eso que pensamos que intentar reducir estas estadísticas es algo bastante optimista e irreal. Es por esto que a continuación mostraremos nuestra posible solución para erradicar el problema, reduciendo el tráfico, producción y consumo ilegal a nivel nacional y mundial, teniendo en cuenta las líneas y planteamiento que han seguido otros países sobre esta problemática, como lo serían la legalización y la guerra contra las drogas.

Para nuestro plan de solución de esta problemática global, tendremos en cuenta 3 aspectos principales y determinantes de este problema: producción, consumo y comercialización. El objetivo será llevar a cabo nuestra medida: la legalización paulatina de las drogas como un negocio y “monopolio” del Estado, que se espera lograr en un lapso de 30 años.

Antes de especificar y profundizar en esta medida, cabe hacernos una pregunta: ¿A qué nos referimos con la  “legalización de la droga como negocio del Estado”? Básicamente, lo que queremos hacer es que el Estado —con mediación internacional— sea el mediador y cabeza del negocio de las drogas, y que sus precios sean tan competitivos y generalizados que logre un monopolio del negocio (con ayuda de empresas privadas y demás actores involucrados, garantizando estándares de calidad).

Hay que considerar que, al tratarse de un problema global, Colombia no tiene mucha elección y voto en las decisiones y medidas internacionales. Para esto, se propondrá esta medida con otros países cuyas políticas se vean relacionadas y afectadas por el negocio, tratando de convencerlas de formar parte de la medida, intentando, a su vez, ganarse a algunos países de la Unión Europea y EEUU analizando sus políticas establecidas contra esta problemática. Esta medida garantizará al Estado un control absoluto del negocio, pues estos serán quienes determinarán el consumo y venta a nivel global e internacional, dejando de ser un problema para la economía mundial por lo anteriormente mencionado.

Además, reducirá significativamente la violencia que normalmente implica el negocio, pues todo se hará desde un marco legal, creando nuevas políticas y leyes que medien dicho negocio. Cabe resaltar que, idealmente, todas las ganancias obtenidas a partir de este negocio serán destinadas a la inversión en sectores como salud, educación, infraestructura, etc., esperando una reducción en el precio de las drogas, un aumento en su calidad y que el consumo se mantenga igual (y poco a poco reducirlo) para erradicar el negocio ilegal y las consecuencias que trae el consumo de drogas.

En nuestro plan de acción, que se llevará a cabo en un lapso de 30 años, se implementarán ciertas fases que serán ejecutadas en el tiempo mencionado. En los primeros 10 años se buscará ganar el apoyo internacional de los demás países afectados y se invertirá en la preparación y corrección de Colombia para afrontar esta medida. Se negociará y considerará tomar esta medida en distintos países para que ellos mismos vean el beneficio que trae para la economía y otros ámbitos tener el control total de este negocio. Para ello, se pasarán propuestas mediadas por el Estado colombiano a países cuyo problema con el narcotráfico perjudique de manera negativa al propio país. Se le pasará la propuesta a Argentina, Brasil, Chile, México y demás países cuyas políticas sean similares y en donde la legalización ya se está haciendo o se está tomando en cuenta.

A su vez, uno de los principales factores que se trabajará en esta fase será mejorar la infraestructura interna de Colombia. Pues, además de ser algo que beneficiará y ayudará a mover la economía, le permitirá a uno de los principales actores del negocio superar y salir de dicho ciclo: los campesinos. Aumentar esta infraestructura va a permitir mejorar el comercio, disminuir costos y aumentar la seguridad. También vamos a aumentar los subsidios otorgados a los campesinos y la asistencia alimentaria para que así puedan subsistir mientras cultivan legalmente sus productos mediados por el Estado y así facilitar la transición. Con la mayoría de campesinos fuera del negocio, se dará paso a empresas privadas y actores del Estado para que medien y produzcan estas sustancias bajo control, garantizando estándares de calidad que muchos campesinos o carteles no pueden garantizar.

Por último, en esta fase tomaremos medidas con respecto a la criminalización del consumo que hoy en día vemos en el país. Intentaremos pasar de la criminalización del porte y consumo de estas sustancias al entendimiento y prevención del posible consumo, dando más atención a la educación con respecto a las consecuencias que puede traer consumir estas sustancias mencionadas. 

Posteriormente, se tendrá en cuenta el tercer actor de este negocio: los que están detrás del comercio y distribución del negocio de las drogas. Como bien lo decía Raisbeck, “La única ley que cumplen los narcotraficantes es la de la oferta y la demanda”. Bajo este orden de ideas podemos deducir que, más allá del negocio ilegal, lo que buscan estos actores es principalmente el dinero. Entendemos que la lucha armada contra estos individuos solo desencadenaría más violencia, por lo que propondremos llevarlos y convencerlos a seguir mediando y dirigiendo el negocio desde un ámbito legal y libre de violencia. El incentivo que se les dará a estos individuos para que estén interesados en esta medida será la retribución monetaria que llevará consigo “legalizar” su negocio. Será difícil, pero el problema es peor. Por último, esta fase consistirá en la consolidación y fortalecimiento de todo lo anteriormente mencionado. Una vez ya se esté ejerciendo este monopolio (y el negocio ilegal vaya cayendo poco a poco), se dará paso a la negociación con los demás países que no se vieron involucrados en la medida, pero que sin embargo puedan estar interesados. Esto con el fin de globalizar esta propuesta y erradicar el negocio ilegal de drogas.

Este trabajo fue elaborado por Tomás Figueroa, Luis Felipe Reyes y Samuel Gasca del curso Proyectivo Alfa para nivel 4 de Geografía del Desarrollo con el profesor Diego Cely.