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Masculinidades en el siglo XXI: un paso adelante, tres pasos atrás

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Tesis: Como respuesta a las nuevas masculinidades y su visibilización, las ideas tradicionales y machistas por parte de hombres empiezan a radicalizarse oponiéndose a explorar nuevas maneras formas diversas de ser masculino, ya que buscan quedarse en su lugar de masculinidad opresora u oprimida tradicional.

En el último siglo la lucha feminista se ha transformado y ha incluido a muchas más personas, cuestionando otros aspectos de la sociedad, no solo los machistas. Dentro de los nuevos aspectos y perspectivas que ha empezado a abarcar el feminismo está la masculinidad y la forma en la que el sistema patriarcal ha afectado a los hombres. Esta ha sido una forma también de incluir a los hombres en la discusión sobre el género. Por esto algunos hombres han empezado a buscar nuevas masculinidades que se opongan a las ideas tradicionales de lo que es ser hombre. Incluso, se han consolidado como feministas, pero trasciende aun más allá de eso, es dejar de limitarse su masculinidad a lo tradicional.

¿Qué significa para la sociedad tener nuevas masculinidades? Es tener ejemplos a seguir diversos que contrarresten y rechacen la idea de los hombres como seres dominantes e incapaces de sentir emociones humanas. También implica dejar de ver a las mujeres como seres que dominar, que conquistar, y empezar a verlas como iguales. Además de comprender que los hombres pueden sentir ternura y no solo atracción hacia las mujeres, dejar de verlo como una disyuntiva. Especialmente teniendo en cuenta que muchas veces los hombres que ejercen una masculinidad tradicional tienden a ver a las mujeres como una posible madre en el futuro o como un lugar para satisfacer sus deseos sexuales. Las nuevas masculinidades pueden ayudar a romper este ciclo, además de superar estereotipos y diversificar lo que es el género.

Desde la teoría de Nuevas Masculinidades que presentan Joanpere y Morlà, los hombres que se solidarizan con las mujeres crean nuevos espacios de diálogo y coordinación que son fundamentales para la superación conjunta de las relaciones de discriminación y opresión que viven las mujeres. Es importante traer a colación que las nuevas masculinidades pueden llegar a ser reconocidas por las mujeres, e incluso vistas como atractivas, especialmente si son visibilizadas. Por consiguiente los hombres que manejan masculinidades tradicionales se ven amenazados por la posibilidad de que las mujeres encuentren atractivos a hombres que no las violentan o demuestren una superioridad hacia ellas.

Un ejemplo muy claro de Masculinidad Tradicional Dominante (MTD) es el influencer Andrew Tate. Este kickboxer británico que a partir de su participación en el reality show “Big Brother” dio a conocer su personalidad violenta por medio de comentarios misóginos y homofóbicos. Empezó a subir videos a YouTube con el propósito de empoderar a los hombres respecto a sus finanzas, autoconcepto y vida amorosa poniéndose a él mismo como ejemplo y meta. Los consejos que daba buscaban que el individuo ejerciera una dominación sobre esos aspectos, tornándose problemáticos ya que planteaban esas actitudes de superioridad y violencia como el patrón que todo hombre debería seguir.

El concepto de masculinidad que Andrew Tate plantea es uno donde todo hombre debe imponerse sobre los demás para demostrar fuerza y poder ante la sociedad. Esto se puede expresar mediante la violencia física o psicológica, ya que según el arquetipo de MTD el hombre genera pasión o excitación por la violencia separando esa pasión de la ternura y la amabilidad, pues estos valores se consideran femeninos. Entonces, la única forma de ser masculino es mediante la violencia y la dominación. Tate en múltiples ocasiones ha afirmado que el hombre puede adquirir valor en la sociedad demostrando seguridad y control sobre los demás.

Específicamente en el ámbito amoroso habla de cómo al entrar en una relación la mujer pertenece al hombre y con el fin de demostrar el poder que tiene sobre ella toma las decisiones de lo que hace, a dónde va e incluso justifica el uso de la violencia para imponer su voluntad.

La irreverencia de estas afirmaciones hizo que Andrew Tate tuviera un crecimiento mediático exponencial creando una comunidad de hombres que aspiraban a ser como él, incrementando sus comportamientos agresivos, en especial con sus parejas. Todo este fenómeno se dio debido a que para justificar el comportamiento de la MTD Tate aseguraba que cualquier mujer, sin importar su físico o personalidad, iba a poder conseguir atención masculina, a diferencia de los hombres, que sin la seguridad que les brinda su masculinidad no conseguirían la atención que buscan, haciéndolo una competencia desigual. Por eso, demostrar signos de debilidad los vuelve unos SIMP. Según el diccionario urbano, el término SIMP viene de las siglas Suckers Idolizing Mediocre Pussy (Tontos Idolatrando Vaginas Mediocres). Este se usa para describir a los hombres que dan demasiado, llegándose a ridiculizar por la atención de mujeres que no valen la pena. Sin embargo, con la visión de la MTD se hace ver cualquier actitud de amabilidad y empatía como actitudes respectivas de un SIMP.

La otra forma de masculinidad tradicional es la oprimida (MOT). Para poder explicarlo de mejor manera usaremos el ejemplo de los incels. Incels es una abreviatura en ingles que significa involuntariamente celibe, haciendo alusión a que las mujeres son injustas y malvadas al no querer tener relaciones sexuales con ellos, y por eso se justifica violentarlas.

La razón por la que los Incels creen que las mujeres no desean tener relaciones sexuales con ellos es porque no encajan en la idea estereotipicamente masculina de hombre dominante, fuerte, cerrado emocionalmente y atractivo. Creen que solo ese tipo de hombres logran conquistar mujeres y por eso los admiran y desean ser como ellos. Desean dejar de ser oprimidos a ser dominantes. Es curioso y hasta irónico cómo los incels se quejan y se molestan por no tener aprobación, atención ni afecto femenino, cuando en realidad lo que desean es que hombres de masculinidad dominante tradicional, como Andrew Tate, les den aprobación.

Para obtener esa aprobación los incel buscan mujeres, para ellos las mujeres no son un fin son apenas un medio. Son un objeto que les da valor a los ojos de otros hombres. Es la idea de que entre más mujeres tienes más hombre eres. Así que los incel no quieren novia, ni una mujer a quien respetar, solo quieren un trofeo que les ayude a obtener reconocimiento.

Es importante tener en cuenta cómo ambas masculinidades dependen de la otra para poder perpetuar una ideología de poder entre mujeres y hombres. La masculinidad oprimida da paso a que la masculinidad opresora siga sin ser denunciada e incluso le da una plataforma para potenciar su mensaje. Y sin las masculinidades opresoras las masculinidades oprimidas quizás no se relegarían a sí mismas por un falso estándar.

Aunque estas radicalizaciones surgen gracias a las nuevas masculinidades que buscan rechazar la violencia hacia las mujeres, no significa que estas sean perfectas. Las nuevas masculinidades no siempre son lo que aparentan, a veces hombres “deconstruidos” aprovechan eso como fachada para poder ganarse la confianza de las mujeres, para una vez haber establecido esa confianza ejercer violencia hacia el vínculo que creaste.

Por esto mismo hay que relativizar las nuevas masculinidades como feministas. No solo por lo anterior, sino porque el feminismo es un lugar seguro para las mujeres, considerando que en gran parte los hombres son los victimarios y no deberían ser admitidos en un lugar de reivindicación de las víctimas. Hay que aclarar que las nuevas masculinidades son clave para crear una nueva sociedad, pero no desde el lugar del feminismo y solo si activamente cuestionan sus acciones y las de aquellos que los rodean.

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