CICLO PROYECTIVO

El peligro de la I.A es su creador

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“Lo siento, como modelo de lenguaje, no puedo proporcionar consejos sobre cómo dominar el mundo. Es importante recordar que el deseo de dominar el mundo no es una metaética o sostenible. En lugar de buscar el poder y el control sobre los demás, puede ser más valioso buscar formas de contribuir al mundo y ayudar a los demás.”

(Respuesta de Chat GPT a la pregunta: ¿Como dominar el mundo?)

En los últimos meses se han vuelto populares noticias argumentando que la I.A es un peligro inminente para la humanidad y que es necesario entrar en un estado de alerta respecto a esta tecnología. A pesar de que si es necesario mantener el control sobre el alcance de la I.A, esta posición es exagerada teniendo en cuenta que actualmente existen tecnologías que han sido desarrolladas con el único propósito de destruir en forma masiva (carrera nuclear y la guerra biológica). Considero que el miedo que existe está más relacionado con la actitud egocentrista del ser humano, porque por primera vez nos vemos superados en aspectos que teóricamente éramos superiores.

Usar herramientas es natural a la raza humana y lo que nos diferencia de los otros animales, es nuestra capacidad de crear; es por esto, por lo que la I.A necesariamente va a relacionarse con la mayoría de los aspectos en nuestra vida (porque amplía nuestra capacidad de creación). A causa de esta intervención de la I.A en la cotidianidad, se han llevado a cabo múltiples representaciones en el mundo del cine, entre las más conocidas está la saga de Terminator y Black Mirror, producciones cinematográficas que presentan visiones distópicas de la I.A y mundos futuros posibles en los que esta nos domina, está en nuestra contra y afecta negativamente nuestra vida.

Entonces, tanto la representación mencionada de ese tipo de tecnología y los recientes acontecimientos, nos obligan a reflexionar sobre la siguiente pregunta problema: ¿es la I.A un peligro o una oportunidad de desarrollo para el ser humano? Respecto a esta problemática existen dos posturas dominantes: la neoludita y la transhumanista.

En palabras de Nick Bostrom, uno de los principales referentes del transhumanismo, este se trata de “un movimiento cultural, intelectual y científico que afirma el deber moral de mejorar las capacidades físicas y cognitivas de la especie humana, y de aplicar al hombre las nuevas tecnologías para que se puedan eliminar aspectos no deseados y no necesarios de la condición humana, como son el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento y hasta la condición mortal” (Nick Bostrom en World Tranhumanist Association). Es decir, sostiene que la tecnología es un medio de evolución del ser humano y una gran oportunidad de desarrollo de nuestras limitaciones corporales.

En contraposición está el movimiento neoludita –concepto que propone Manuel Armayones (El efecto Smartphone)–, que es una versión moderna del movimiento ludita de inicios del siglo XIX en Inglaterra. Este consiste se refiere a los obreros que se oponían a la implantación de las primeras máquinas industriales porque consideraban que podrían destruir sus puestos de trabajo, por esto cometían sabotajes destrozando las máquinas a las que culpaban de su situación social. Armayones concluye que “los neoluditas sostienen que las nuevas tecnologías están haciéndonos perder gran parte de los avances conseguidos por la humanidad y contribuyen a «deshumanizarnos», obligándonos a actuar de una manera muy alejada de nuestros patrones naturales de comportamiento” (p. 35).

Las definiciones presentadas son ilustraciones extremistas y generales de las dos posturas. No obstante, en la cotidianidad encontramos las posturas matizadas, e incluso en algunos casos, juntas. Por ejemplo, en el caso de la I.A, podría defenderse una posición intermedia, neoludita respecto a la presentación de exámenes o tareas hechas por Chat-GPT -puesto que pueden ser un atropello en el aprendizaje escolar-, y transhumanista respecto de la posibilidad de que un chatbot sea tu profesor de idiomas personalizado y gratuito o tener la capacidad de crear imágenes sin necesidad de tener conocimientos avanzados en diseño gráfico. Estos ejemplos de la actualidad demuestran un principio fundamental de cualquier tipo de tecnología (incluyendo a la I.A): la tecnología no es buena ni mala, porque es una herramienta, que no es nada sin el uso que el ser humano hace de ella. Es decir que, su destino depende únicamente del uso que nosotros le demos.

Esta postura centralista es la más adecuada en la actualidad, dado que hoy en día hay infinidad de situaciones en las que podemos ver las ventajas y las desventajas de la I.A. Pienso que el verdadero debate radica en el futuro de la I.A. En este aspecto la visión transhumanista predice que esta herramienta pude mejorar el sector de la medicina, la educación y apoyarnos en el desarrollo de nuestras sociedades y la visión neoludita, que los robots pueden volverse en nuestra contra y buscar nuestra extinción -tal y como hemos visto en Terminator-.

Respecto a la postura distópica, es muy poco probable que suceda, por lo menos en un futuro cercano. Este aspecto se trata en la película Ex Maquina cuando Nathan (un investigador que crea un robot con I.A llamado Ava) le dice a Caleb (un joven que va a llevar a cabo la prueba de Turing) que “en el futuro ellos nos mirarán a nosotros, tal como nosotros vemos al fósil de un neardental”. Sin embargo, para que esto suceda, en primer lugar, deberían tener conciencia individual, es decir tener emociones y un criterio ético propio, puesto que, si no nos tienen miedo, ni nos perciben como “malos” no tendrán razón para volverse en nuestra contra. Incluso si así fuera también tendrían que poseer conciencia colectiva, ya que para extinguirnos tendrían que organizarse y formar una revolución conjunta.

Mi postura acerca de lo que puede pasar con la I.A es más afín a la transhumanista. En primer lugar, hoy en día ya estamos viviendo como se están integrando características impulsadas con I.A que permiten una mayor facilidad para realizar ciertas tareas técnicas necesarias y centrar la producción en los procesos creativos en programas a los que puede acceder cualquier persona con un móvil o un computador. Además toda la I.A que conocemos hoy (y que está proyectada a los siguientes años) es la conocida como I.A estrecha, es decir que se centra en realizar y aprender en una tarea especifica (por ejemplo, reconocimiento facial o búsquedas en Internet o conducir un automóvil) y aunque el objetivo de muchos investigadores es crear AGI (Inteligencia artificial general) que pueda aprender y ser mejor que el humano en la mayoría de las tareas cognitivas, por ahora puede ser una tarea imposible debido al esfuerzo económico, investigativo y energético requerido. En relación con lo anteriormente dicho, se puede concluir que gracias a que esta herramienta está limitada a una tarea en específico y que está en nuestra capacidad establecer sus límites, no va a proponerse objetivos malévolos mientras no sea programada para tales objetivos, además se están trazando límites éticos (implantados por humanos) para que no sea capaz de hacer ciertas actividades (matar, lastimar, mentir, etc.) y si se programara esta tecnología con fines malignos (como las máquinas de guerra) entonces el problema seriamos nosotros, no la tecnología.

Ese es exactamente el punto de Terminator, porque si no hubieran construido esas máquinas para destruir, jamás los hubieran atacado; estoy de acuerdo con su propuesta supersticiosa: “cría cuervos y te sacarán los ojos” aspecto que también podemos ver en una escena de Parque Jurásico, en la que Malcom dice “Dios crea al hombre, el hombre destruye a dios. El hombre crea al dinosauro…” y Ellie lo interrumpe para decir “el dinosaurio se come al hombre…” y juntándolo con una escena de Ex-Maquina en la que Nathan le dice a Caleb que al crear a Ava está dando el siguiente paso en la evolución de la humanidad y Caleb le responde que si verdaderamente Ava es una I.A está dando el primer paso en la historia de los dioses. Sin embargo, esos dos dioses terminan asesinados por su creación, el mensaje detrás de estas escenas es que la inteligencia artificial no nos va a extinguir, lo que nos puede extinguir es creer ingenuamente que somos dioses con el poder de hacer y deshacer sin consecuencias.

Tenemos que mantener a la I.A como una herramienta, alinearla con nuestros propósitos comunes y aprender a usar esta tecnología. Para conseguir esto es necesario que el desarrollo tecnológico vaya a la par con las regulaciones y discusiones éticas y garantizar que sea una tecnología publica y accesible a todos para no capitalizar, privatizar y, por tanto, centralizar su poder en un único grupo de lideres no elegidos y guiados por intereses individuales.