CICLO PROYECTIVO

Ojo por ojo
Violencia + Violencia = ¿Equilibrio?

Portada

Compartir en:
Logo Ícaro
ÍCARO
EXCELENCIA IAM


El presente artículo hace una la lectura crítica de la situación penitenciaria en El Salvador y las Políticas de seguridad adoptadas por el presidente Nayib Bukele. Los estudiantes buscan responder las preguntas ¿El sistema penitenciario actual mantiene la seguridad y da solución a las problemáticas vigentes de los países? ¿Realmente la solución tan efectiva que se le está dando a la problemática de la inseguridad puede mantenerse y ser útil a largo plazo o es inmediata pero poco duradera? y ¿Resuelve esta solución la problemática en su totalidad o solo ataca lo que es visible y no la estructura que lo provoca? Para ello analizaron el problema a la luz de diferentes posturas expuestas en los textos La naranja mecánica de Stanley Kubrik, La microfísica del poder de Michel Foucault y En la colonia penitenciaria de Franz Kafka

En los últimos meses se ha hecho muy popular la solución de la presidencia de El Salvador a los problemas de inseguridad en el país. Según el gobierno de Nayib Bukele esta problematica se genera debido a las pandillas, tales como la Mara Salvatrucha, que nació en Los Ángeles debido a la migración masiva de nativos salvadoreños a esta ciduad y que formarón una de las pandillas más poderosas y brutales del hemisferio norte, conocida por su lema: Matar, violar y controlar. Años después, gran parte de los integrantes de esta y otras pandillas fueron deportados a su país de origen, generando un aumento en la violencia centroamericana.

Ante esta situación el gobierno actual declaró la guerra contra las pandillas mediante el Plan de Control Territorial, que combate el crimen con mano dura para "eliminar a las estructuras terroristas que en el pasado causaron luto en las familias salvadoreñas”, o centrado la creación de centros masivos de confinamiento del terrorismo, llamados CECOT. En ellos se encarcelan únicamente miembros de estas pandillas en instalaciones de alta seguridad, en donde duermen en celdas de cemento, son rapados, privados de la mayor parte de sus prendas, encerrados en grandes grupos de personas y obligados a llevar a cabo trabajos productivos, como la construcción de pupitres y otros medios escolares. Como resultado de estas medidas El Salvador ha conseguido un logro histórico en este país: Un año sin homicidios intencionados.

En Colombia los centros carcelarios son menos estrictos. A los criminales de baja y mediana seguridad de la cárcel La Picota de Bogotá les permiten el acceso a un patio en donde pueden jugar al fútbol, baloncesto, ajedrez o "fuchi", hacer ejercicio, lavar y colgar su ropa e incluso ver películas. Estas parecen a simple vista condiciones más humanas. Sin embargo, aquí no hemos tenido los mismos resultados en El Salvador, la inseguridad se mantiene, el problema de las guerrillas sigue vigente y la tasa de criminalidad continúa igual, a pesar de que el hacinamiento en las cárceles aumente.

La situación de El Salvador ha generado fuertes controversias y diversos puntos de vista. Sin embargo los resultados han sido aparentemente buenos para la ciudadanía, quienes perciben una mayor seguridad en el país, aspecto reflejado en el 90% de aprobación hacia el presidente Nakib Bukele en las encuestas de satisfacción. Con esto surgen ciertas preguntas: ¿El sistema penitenciario actual mantiene la seguridad y da solución a las problemáticas vigentes de los países? ¿Realmente la solución tan efectiva que se le está dando a la problemática de la inseguridad puede mantenerse y ser útil a largo plazo o es inmediata pero poco duradera? y ¿Resuelve esta solución la problemática en su totalidad o solo ataca lo que es visible y no la estructura que lo provoca?

Antes de responder a estas preguntas entendamos el concepto del poder. En La Microfísica del Poder de Michel Foucault, ella presenta el poder como una red de relaciones que se produce y reproduce en todas las interacciones sociales, ya sea entre personas o grupos, además el poder está inscrito en el cuerpo, en nuestras acciones, gestos y vestimenta. También dice que el poder se ejerce a través de los distintos mecanismos disciplinarios (vigilancia, control, normalización y jerarquización). Por tanto, puede ser usado de forma represiva o productiva.

En el sistema carcelario se usa el poder con base en una justicia punitiva, es decir que se centra en imponer castigos y sanciones a los infractores como respuesta al delito cometido. El enfoque principal es la retribución, se busca establecer un equilibrio mediante la imposición de penas que se consideran proporcionales al delito.

Nosotros llegamos a la conclusión de que el sistema penitenciario actual ofrece una seguridad temporal. Sin embargo, se basa en el castigo y la violencia para atacar la parte visible de la problemática, se busca curar o exterminar al individuo criminal y no a la estructura que genera criminalidad. En síntesis, es un sistema obsoleto. Esto se debe al uso de la violencia y el castigo como método penitenciario principal, a la búsqueda de “curar" al individuo de su criminalidad o simplemente exterminarlo y a que no ataca a la raíz del problema de la inseguridad.

Una de las razones por las que el sistema penitenciario es obsoleto es que el eje central de la justicia es la venganza, en la justicia vengativa debe existir una fuerte consecuencia para aquellos que cometan el crimen. Una consecuencia que llegue a ser o se aproxime al daño realizado por el individuo, algo que le otorgue al afectado un sentimiento de satisfacción y de tranquilidad. Esta justicia es la que como sociedad buscamos en el sistema penitenciario y tiene dos problemas. El primero de ellos es que es muy idealista: Su principio es una sociedad cuyos problemas sean solucionados mediante la ley de Talión, en la que el castigo refleje el daño causado y así recompensar a la víctima de manera que esta se sienta satisfecha. Sin embargo esto no sucede así, el sistema penitenciario no proporciona castigos iguales a los crímenes cometidos. El castigo le proporciona al individuo una sensación de consecuencia frente a las acciones cometidas pero no es igual al daño causado o no genera las mismas consecuencias que hacerle el daño cometido por el individuo al mismo individuo. Entre más tiempo pase el sujeto encerrado, mayor será la satisfacción vengativa por parte de la víctima pero en un país como Colombia las penas no son lo suficientemente severas o extensas de manera que puedan proporcionar una sensación de justicia y por ende nunca va a recompensar a las víctimas o saciar su necesidad de venganza. Kubrick hace referencia a esto en su película La naranja mecánica (1971) cuando las víctimas del protagonista empiezan a atacarlo y a vengarse por los actos cometidos. En La colonia penitenciaria de Kafka esto se ve evidenciado cuando el condenado se alegra por la muerte del oficial en el artefacto. Mediante el sistema penitenciario actual no es posible devolver el daño hecho pero esto no quiere decir que no se intente hacerlo, a pesar de no poder llegar a niveles tan severos como a Ley de Talión se intenta castigar al condenado de la manera más vengativa posible, esto llevándolo a situaciones deshumanizantes en las que por haber cometido un crimen el individuo deja de sentir y ser para la sociedad. Parece que cometer un crimen puede descalificarte como ser humano. Esto se evidencia claramente en las cárceles, donde los presos son sometidos a prácticas y condiciones inhumanas. En las cárceles existe la concepción de que todo aquel que entre ya no es un humano por ser un criminal, esto conlleva situaciones de ultraviolencia hacias los presos cómo puede ser evidenciado en las cárceles de El Salvador o en La Colonia penitenciaria con el aparato y la poca sensibilidad que existe hacia el condenado como ser humano.

El ser humano es para el sistema penitenciario la parte visible de la problemática y a la que más fácil le queda atacar. Pero el individuo no debería considerarse como la problemática sino producto de esta, el ser humano y sus comportamientos son fruto del contexto y las condiciones por las que haya tenido que pasar. Por lo que, son consecuencia y no causa de la criminalidad que generan las estructuras con las que interactuamos diariamente. Meterse directamente con el sujeto que comete el crimen y creer que reformándolo a él se le va a dar solución al fenómeno de inseguridad es realmente inutil porque no se le pueden arrancar los principios que ya se ha interiorizado y que son parte de su realidad. Sin embargo esta es la intención que tiene el sistema penitenciario y suele tener dos opciones para acabar la problemática que habita en el individuo: Curar o exterminar al individuo criminal, puede reformarse y dejar la criminalidad atrás o no hacerlo y ser condenado a morir para matar con él al crimen. Esto se hace de manera mecánica y visibiliza la deshumanización que sufren los presos y condenados; Las cárceles no son más que instituciones en las que se busca corregir el comportamiento criminal del individuo. Esto mediante el conductismo, cuando se le priva de la libertad a una persona la intención es que asocie el crimen con el sometimiento y así desee no volver a realizarlo. Sin embargo esto termina siendo un castigo inutil ya que son pocos los presos que al salir de la cárcel logran resolver los problemas de su contexto y dejan la criminalidad de lado. Esto lo podemos ver en La naranja mecánica con el tratamiento ludovico que se le realiza a Alex, el cual, a pesar de generar en él fuertes traumas y situaciones emocionales, no soluciona el problema ya que él sigue teniendo pensamientos bárbaros hasta el final de la película. Y si el sujeto no puede reformarse entonces ya representa un grave peligro para la sociedad porque no puede ser recluido durante toda su vida y durante su reclusión no puede ser “curado” entonces debe ser exterminado. La deshumanización también es visible en esta cuestión. Ya que, si no se le puede arrancar la criminalidad al individuo, entonces su vida deja de importar porque su muerte se convierte en un avance para la seguridad del país. En la colonia penitenciaria por ejemplo el condenado está destinado a morir sin importar su cuerpo, su alma o su simple existencia como ser humano.

La razón de que el sistema penal sea insostenible a largo plazo, se debe a que al centrarse en castigar al preso y atacar únicamente al aspecto visible de la problemática de la inseguridad, promueve un sistema de gobierno del crimen que invisibiliza las estructuras generales que originan y aumentan el crimen. En este sentido, las cárceles también han servido para ocultar el problema de la inseguridad, haciendo parecer que está solucionado, mientras realmente el crimen continúa originándose, por lo que sería necesario crear cada vez más y más cárceles, en vez de atacar los problemas sociales que generan crimen desde su origen, tales como el escaso acceso a un sistema educativo de calidad en zonas rurales o de alto riesgo, la pobreza extrema o la corrupción en la policía y el gobierno. Pero esto no se hace, debido a la tendencia de llevar a cabo populismo punitivo1, puesto que tener políticas de mano dura que oculten que no se está atendiendo al problema real, es una alternativa más barata, que requiere de menos esfuerzo, que hace efecto con mayor inmediatez y que es más atractiva al público. Sin embargo, no ataca el crimen, sino que lo oculta de forma temporal.

En La Naranja Mecánica Kubrick nos muestra que en realidad la supuesta curación de Alex, además de ser una mentira tambíen, es solo un medio para generar popularidad en el gobierno del ministro, con el objetivo de ganar las elecciones, por lo que la realidad del sistema carcelario se vuelve la tendencia a ocultar los problemas, para generan ganancia propia, generando así más crimen. Kafka nos presenta un caso parecido en La Colonia Penitenciaria, pues el recorrido del Oficial no tiene otro fin que convencer al extranjero de que El Aparato es una máquina eficaz y que no merece ser destruida, esto para que el convenza al Nuevo Comandante de no cancelar la máquina, ni despedir al Oficial. Estas visiones son ciertamente acertadas respecto a nuestra realidad. Por ejemplo, en la campaña de Bukele, no solo se celebra el logro de no haber tenido homicidios en 1 año, sino que se resalta que, en primer lugar, eso es gracias a Nayib Bukele y, en segundo lugar, que los anteriores presidentes fallaron rotundamente en este objetivo. Otro ejemplo, es Política de Seguridad Democrática, que tenía como objetivo principal debilitar a los grupos armados ilegales en Colombia, a través de la desmovilización o rendición de sus miembros, mediante la presencia de los órganos de seguridad a lo largo del territorio nacional, como resultado se consiguió(entre 2002 y 2010) la desmovilizaron más de 80.000 integrantes de grupos armado, bandas delincuenciales y paramilitares2, reducir los homicidios de líderes políticos e indígenas, y la reducción del secuestro en un 90%. Sin embargo, algunos miembros del ejército llevaban a cabo asesinatos extrajudiciales de civiles, para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate.

Como dijimos el problema central del sistema penitenciario es que es un sistema obsoleto y que no sirve, aspecto que nos muestra Kafka en La Colonia Penitenciaria cuando el aparato de tortura al condenado es usado por el oficial y se destruye por completo, este aparato representa las inservibles costumbres carcelarias que se necesitan arreglar. Por lo que es necesario crear un nuevo sistema carcelario que deje atrás la violencia y el castigo enfocados en el preso, y en el que se haga una transición hacia la justicia restaurativa. Una justicia en la que se pueda como bien su nombre lo dice reparar a las víctimas, generar un cambio positivo en ellas y no solo un sentimiento de satisfacción.

No decimos que por ser un humano, el individuo quede impune frente a sus actos y que por no caer en la violencia y deshumanización no haya consecuencias ni juicios. Decimos que la forma mediante se está buscando la solución de la problemática es muy débil y superficial. Se deben realizar cambios estructurales que le permitan a la población mejorar sus contextos cercanos y tener mejores garantías para evitar que se generen situaciones de criminalidad. La problemática social, económica y política que afrontamos como sociedad es enorme y pensar que esta se va a solucionar construyendo más cárceles para ocultar la problemática es erróneo. Consideramos que se le debería prestar especial atención a las causas y no a las consecuencias de la criminalidad y así disminuir la cifra de individuos que puedan generar daños a la sociedad. Sin embargo, son cambios estructurales que toma tiempo garantizar para toda la población y mientras estos no concluyan no cesará la criminalidad. Por lo que proponemos darle un nuevo sentido usando la justicia restaurativa. En vez de que las cárceles sean edificios de hacinamiento y deshumanización sean lugares en los que los sujetos puedan hacer trabajo social como condena, donde realmente reparen a sus víctimas y los inconvenientes que se les han generado. Esto realmente recompensará a los afectados, aportará a la resolución de problemáticas estructurales, aportará en la reinserción de los reclusos a la sociedad y a largo plazo podrá disminuir los índices de criminalidad.

Y si en vez de condenar a miles de personas a pudrirse en la cárcel por el resto de su vida, las condenamos a aportar a la sociedad durante el tiempo que les lleve reparar los daños realizados.