CICLO PROYECTIVO

¿Podría resurgir una tiranía en el siglo XXI?

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Hoy en día la mayoría de países se encuentran en una democracia, lo cual implica que, al menos en teoría, buscan decisiones colectivas entre los dirigentes y el pueblo. Pero debemos plantearnos si formas de gobierno pasadas como dictaduras o tiranías, que tantas cicatrices dejaron en la memoria de la humanidad, pudieran volver a surgir en el contexto actual donde se supone que se ha logrado una paz mundial, se han llegado a acuerdos internacionales sobre los derechos humanos y se han fortalecido nuestras instituciones democráticas. No obstante, ¿han surgido estas formas de gobierno y no nos damos cuenta? Si lo han hecho, además debemos tratar de explicar cómo y por qué.

Antes de continuar con esta idea, será mejor definir un concepto clave como lo es la tiranía. Se trata de una forma de gobierno que se caracteriza por que quien lo ejerce goza de un poder total o absoluto (considerado régimen), normalmente acompañado de apoyo popular y abuso excesivo del poder político; además, se comporta de manera autoritaria y despótica. Se considera un abuso o imposición en grado extraordinario de cualquier poder, fuerza o superioridad. Además de que, generalmente, tienen una ocupación del poder no por derecho, sino por la fuerza, como puede ser un golpe de estado o una compra del poder político y un uso frecuente del populismo para perpetuarse, se le conoce a la persona con tal poder como un tirano.

La democracia es considerada como una forma de gobierno justa y conveniente para vivir en armonía. Como afirma “en una democracia ideal la participación de la ciudadanía es el factor que materializa los cambios, por lo que es necesario que entre gobernantes y ciudadanos establezcan un diálogo para alcanzar objetivos comunes” (Gobierno de México-15 sept 2018). Como se puede ver la democracia es totalmente diferente a una tiranía, desde que el control de poder pase de ser de muchos en una democracia o de uno solo en la tiranía, la independencia de las ramas del poder político también cambia y el apoyo del pueblo pasa de ser una meta a conseguir a ser un respaldo para argumentar los actos de gobierno.

Relacionado a conceptos que hemos hablado, existe una película muy pertinente que nos permite ver el proceso de transformación de un grupo hacía un régimen tiránico en la actualidad. La Ola es una película alemana de drama basada en un experimento llamado la Tercera Ola, el cual consistió en demostrar que en las sociedades libres no son inmunes a caer en ideologías autoritarias y dictatoriales. Este fue realizado en 1967 en Cubberley High School, California - Estados Unidos y llevado a cabo por el profesor Ron Jones para explicar a sus estudiantes por qué los Alemanes permitieron crear un régimen a través de ejercicios participativos1

La película trata de que, en una semana de proyectos universitarios, un profesor debe explicar qué es una autocracia y decide realizar un experimento en la clase. En este experimento desea demostrar que una dictadura puede reaparecer en cualquier democracia. A través del lema: “el poder mediante la disciplina, fuerza mediante la comunidad, fuerza a través de la acción, fuerza a través del orgullo”. También logra interés por inventar un saludo y llevar una camisa blanca, como si se tratase de un código de régimen. La clase decidió llamarse “La Ola” por decisión propia. A medida que pasaban los días, La Ola comenzaba a hacerse notar mediante actos de vandalismo, todo a espaldas del profesor Wenger, que acaba perdiendo el control de la situación y de esta manera perdiendo también el control de su propia vida.

En la película se evidencia que el profesor, tiene un poder de superioridad, y es capaz de dominar y dar órdenes a sus estudiantes con el pretexto de ser un experimento. A través de la instrucción de vestir camisas blancas, llevó a un grupo muy diferente a acoplarse a una ideología que los homogeneizaba y los condujo a un extremismo ideológico, de modo que los jóvenes terminan saliéndose de control. La película nos da a entender que incluso en países “democráticamente estables” (como en su caso es Alemania) las ideologías extremistas pueden llevar a crear grupos autoritarios.

Para responder nuestra pregunta inicial, esta película deja claro que una tiranía podría volver a ocurrir en la actualidad. Pero, ¿será que ya surgieron tiranías en nuestros días?

Hoy en día se pueden ver ejemplos de tiranías claras como las de Nicolás Maduro en Venezuela, Kim Jong-un en Corea del Norte, Miguel Díaz en Cuba, Xi Jinping en China, Daniel Ortega en Nicaragua y algunas más en el mundo. Cada una se ha mantenido en el poder de formas similares, reteniendo el poder, además de usar constantemente su doctrina ideológica para justificar sus actos. Pero se puede decir que las tiranías de estos países llevan bastante tiempo en el poder, la mayoría antes del siglo XXI. Con ex-tiranos que le dejaron el poder a un sucesor, como fueron los casos de Hugo Chaves en Venezuela, Kim Il-sung en Corea del Norte, Fidel Castro en Cuba y Mao Zedong en China. A excepción de Chaves, que fue elegido democráticamente y se quedó con el poder, estas tiranías surgieron a través de la fuerza y violencia.

Ahora bien, hoy en día Bukele se ha vuelto muy controversial con sus decisiones, al punto de ser criticado mundialmente para bien o mal. Pero ¿cómo llegó a pasar todo esto? Para responder esta pregunta primero vamos a repasar un poco la historia de El Salvador antes de Bukele. El Salvador era considerado uno de los países más peligrosos del mundo, pasando de dictadura en dictadura desde el golpe de estado para derrocar al General Carlos Humberto Romero, quien había estado como presidente desde 1977(Sistema Bibliotecario El Salvador, 2017)2 y provocado varias guerras civiles de grupos al margen de la ley en búsqueda del poder. Hace no muy poco, era el país con más homicidios en el mundo, muertes equiparables con países en guerra. En el 2015 la tasa de homicidio era de 105 habitantes por 100.000personas (información sacada del Banco Mundial, 2019)3. Todo esto ocurría porque en este país se encuentran las maras[3] , que son bandas callejeras ultra violentas, con origen en los salvadoreños que emigraron a Estados Unidos y se unieron para protegerse de la discriminación. Se dedican principalmente al narcotráfico y los miembros llevan el cuerpo lleno de tatuajes simbólicos de su grupo. Las maras más importantes son la mara Salvatrucha y barrio 18, según Insight Crime Barrio 18 tiene entre 50.000 y 100.00 miembros y Salvatrucha 50.000, lo que nos da una idea de la magnitud del problema y su grandeza.

Entonces, ¿quién era Nayib Bukele? Nacido en San Salvador, el 24 de julio de 1981, presidente desde el 1 de junio del 2019 con el partido GANA, fue elegido con la mayoría absoluta de votos (un 53,8% según BBC News Mundo, noticia del 4 febrero 2019) Estudió ciencias jurídicas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Tiene ascendencia palestina, gracias a su padre Armando Bukele Kattán, y salvadoreña de su madre Olga Marina Ortez, gracias a las empresas de publicidad que su padre fundó que estaban relacionadas con partidos políticos como el FMLN4, a través del cual se fue acercando poco a poco a la política. Pasó de ser asistente de su padre a tomar cargos como alcalde de Nuevo Custaclán (municipio de El salvador) e incluso alcalde de San Salvador antes de ser elegido como el presidente del país. Con sólo 38 años de edad, se convirtió en presidente del país de forma muy diferente a lo tradicional, publicitando su campaña política mayormente en redes sociales y opacando al bipartidismo (FMLN y ARENA) que gobernaba desde los años 80.

Desde que Bukele ha tomado el poder ha habido cambios importantes en el salvador, vamos a verlos. Primero que todo, Bukele logró romper con 30 años de bipartidismo en El Salvador, que habían transcurrido con el golpe de estado y la guerra civil de los 70 y se rotaban el poder de uno al otro. También la captura de criminales relacionados con las maras, han reducido a la mitad las tasas de homicidio y violencia (los homicidios y asesinatos pasan de 52 personas por 100.000 habitantes en 2018 a 17.6 en 2021, según Libre Mercado-2021). Casi un 89% de la población salvadoreña aprueba la gestión de Bukele (La prensa gráfica-2021), siendo el presidente con mejor aprobación en Latinoamérica y en la pandemia fue un país ejemplar en América por la rápida acción de cuarentena y efectiva vacunación de la población.

Aun así, con estos datos recolectados, ¿se puede considerar a Nayib Bukele como un tirano? Para esto vamos a comparar el concepto de tiranía presentado anteriormente, con los actos que ha realizado hasta ahora Bukele. ¿Es un régimen de poder absoluto normalmente acompañado de apoyo popular? La aprobación del pueblo es muy alta y Bukele tiene actualmente en su poder las ramas ejecutiva, legislativa y judicial bajo su mando. Después de las elecciones parlamentarias del 2021, donde la oposición de su partido quedo en minoría. ¿Ha tenido ocupación del poder no por derecho sino por la fuerza? Aunque fue presidente por ley, el 10 de febrero del 2020, Bukele mandó a los militares para que intimidaran al parlamento (que en ese entonces no tenían su apoyo) para aprobar un préstamo para reforzar las fuerzas armadas. ¿Tiene uso frecuente del populismo para perpetuarse? Gracias a la aprobación del pueblo a su mandato y al uso de redes sociales para mostrar sus actos de forma rápida y concreta. Logra apoyarse en eso para seguir haciendo y justificando actos polémicos como el trato abusivo a los presos en las nuevas cárceles. ¿Está realizando uso excesivo del poder político? Bukele como presidente quizás se ha extralimitado con el poder político que ha obtenido desde que ejecutó planes como el “Plan Control Territorial” con el fin de combatir altas tasas de criminalidad y las pandillas en el país, y con la creación de la más reciente cárcel CECOT5 que sirve para recluir a la mayoría de más de 64.000 pandilleros. Pero por videos e imágenes filtradas, se cuestionan los métodos de contención y algunos lo llegan a comparar con campos de concentración nazi.

Por lo que se puede ver que el mandato de Nayib Bukele cumple con gran parte de las características de un gobierno tiránico. Pero antes de plantear una conclusión, debemos pensar cómo llegó a surgir una tiranía en este país. El Salvador era un pequeño país que estaba plagado de violencia y corrupción, que tenía un pueblo asustado y acosado por grupos disidentes al gobierno como las maras y una economía casi totalmente dependiente de la agricultura y las remesas de los inmigrantes (que significan un 20% del PIB). Allí surge una figura que busca atacar el mayor problema del país, que era la violencia, y de forma radical, pero con resultados contundentes. El pueblo confía y está mayoritariamente de acuerdo con las decisiones que el nuevo gobierno de Bukele aplique, casi sin cuestionar la moral de estas. Dándole cada vez mayor poder a este gobierno y permitiendo hacer lo que este quiera.

Después de un análisis personal, pienso que la película “La Ola” nos da un muy buen ejemplo de que pese a los conocimientos de los hechos y las consecuencias que tienen los estudiantes de un régimen pasado y su idea de que algo así no puede volver a pasar, incluso en un contexto posterior a la segunda guerra mundial, puede volver a ocurrir una tiranía. Gracias a una actividad e ideología emergente el grupo logra convencer y manipular a otros jóvenes con ideas extremistas que los llevan a actuar indebidamente a nivel social. Y con el caso de Nayib Bukele, lo que está pasando hoy en día está muy relacionado a los demás temas, podemos ver una inminente tiranía, ya que cumple con los factores y características propias de esta forma de poder. Pero pese a todo esto, para El Salvador está dando resultados eficientes y buenos para la mayoría de personas, ya que era necesario un cambio para poder combatir la violencia. Se está logrando que la realidad del país mejore pese a las acciones cuestionables y poco éticas que se están haciendo, en un futuro no muy lejano el país podría cambiar su imagen; sin embargo hay que seguir observando para poder determinar si esta forma de gobierno está actuando bien o si se está aprovechando de su poder para manipular a las personas y crear un nuevo régimen.