CICLO PROYECTIVO

Relatoría
Ya no estoy en ningún lado

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En el contexto de la clase de Lectura Crítica del curso Proyectivo A deben trabajar distintos tipos de discurso. La presente reseña sobre la película Ya no estoy aquí, del director Fernando Fría, fue producto de un trabajo de relatoría para la clase, en la cual indagamos los problemas de la identidad latinoamericana, como una forma de leernos de forma crítica a nosotros mismos como ciudadanos de este continente, y ser un poco más conscientes de quiénes somos y cómo nos vemos y leemos a nosotros mismos.

La película no solo habla de un exilio geográfico, si no, de un exilio del ser.”
- Guillermo Del Toro

“Ya no estoy aquí” (2019) dirigida y escrita por Fernando Frías1, estrenada en Netflix durante el 2020, ambientada durante la guerra del narcotráfico2 en México a finales de la década del 2000. Gran parte de la película se desarrolla en la Colonia Independencia, un barrio conocido por haber sido durante décadas un centro de crímenes organizados hasta su regeneración3 en 2010. Narra la historia de Ulises, un chico de 17 años de Monterrey amante de la cumbia rebajada y líder de “Los Terkos Lokos”, los cuales van en contra de la clásica idea “criminal” que se tiene de estos grupos, ya que no son delincuentes. Su grupo forma parte de una subcultura urbana y movimiento contracultural conocido como “Kolombia”. Este movimiento adopta un estilo de vida que combina la cultura chola y colombiana. Sin embargo, Ulises es involucrado en una guerra entre pandillas y como consecuencia se ve obligado a emigrar a Nueva York, dejando atrás a sus amigos, familia, y con ellos su identidad.

Uno de los aspectos más significativos de la película es como “Los Terkos” logran refugiarse en la desobediencia y terquedad, cualidades que convierte en formas de sobrevivencia y lo alejan de su realidad mediante actos lúdicos como el baile y el canto. Esta costumbre la vemos representada a lo largo de la historia, donde podemos observar que cada vez que Ulises se enfrenta a una situación de soledad y adversidad usa la cumbia como forma de separarse de la realidad que está viviendo y así consigue recordar su cultura como una forma de volver al pasado.

La terquedad en la película se evidencia en cómo su grupo construyen subculturas que permiten identidades a partir de una postura inamovible y contraria a lo que la cultura dominante propone, donde no atienden a modas, por lo que se diferencia su forma de vestir, de expresarse, de bailar e incluso de sentir la música. Cada uno de los individuos se rehúsa a abandonar contextos violentos porque es ahí donde nació su identidad, su ser. Su vida diaria es repetitiva, constituida por momentos efímeros y que a simple vista parecen carecer de importancia, pero que al final es eso lo que caracteriza su forma de vivir, su barbarie, el "eterno presente".

Fernando Frías usa los saltos en el tiempo para contrastar ambas situaciones en las que se encuentra Ulises, tales como, su relación con su entorno, familiares y amigos en Monterrey en comparación de su pobre interacción con su ambiente en Nueva York. Causa evidente de la separación cultural que siente y la falta de un idioma en común. Estos saltos en el tiempo intercalan la soledad de Ulises en Nueva York y el sentimiento de pertenencia que tiene en Monterrey, demostrando el desarraigo cultural y la necesidad de sentirse cobijado por su pandilla. Creemos que en los saltos también se muestran la negación de Ulises al paso del tiempo por el cómo se dio la situación al tener que abandonar su país, recordando constantemente como era su vida en el mundo de la plenitud y la tradición.

Además, en Nueva York su cultura, raíces y costumbres eran cuestionadas e incluso vistas como un motivo de burla, ya que se considera exótico su forma de vestir, su peinado y su poco conocimiento de la cultura e idioma. Tal y como se muestra en una de las escenas en donde está haciendo un trabajo de albañil y un fotógrafo lo persigue hasta pedirle una foto, justificándose en su asombro por lo que lleva en la cabeza, diciendo que su estilo es increíble y quisiera ponerlo en una revista. A lo que sus compañeros responden en tono de burla diciendo que va a parecer en “Animal Planet” y que lleva una gallina en la cabeza. Esta escena también se interpreta como una crítica de cómo en la sociedad actual comercializamos otras culturas que nos parecen exóticas, así como lo plantea Augusto Monterroso en su cuento "Míster Taylor”.

El desarraigo cultural al que Ulises se niega a lo largo de la película lo vemos representado en la escena en la cual decide cambiar su forma de vestir y se corta el pelo. Este momento es decisivo en la historia, ya que es cuando Ulises se rinde y acepta que ya no pertenece a su cultura. El distanciamiento de su patria y gente lo convierten en alguien distinto. “No es que no seas nadie, sino que ya no eres quien eras antes, eres otra persona” - Dice Del Toro.

El final de la película nos muestra a un Ulises ilusionado por volver a la Colonia y esperanzado porque las cosas sean iguales a cuando se fue. Sin embargo, él y los Terkos han cambiado por completo, unos entregados a Dios y otros muertos. En esta misma escena se muestra un grupo de jóvenes armados que buscan hacer desastres en la ciudad. Ulises busca refugiarse nuevamente en la Cumbia de su MP3, pero mientras disfruta de la canción la batería se acaba y vuelve a una cruda y frustrante la realidad. Es el momento de afrontar que todo ha cambiado, que ni él ni lo que solía ser su cultura son lo mismo. Ya no hace parte de ningún lugar.

Creemos que, si es posible que al cambiar de contexto la gente se transforme, ya que se distancia de su origen y se ve forzada a adaptarse a otras culturas. Por ejemplo, en la película podemos presenciar como Ulises, en un intento desesperado de salir de la soledad, trata de relacionarse con Lin para vincularse a una nueva cultura. Sin embargo, no estamos de acuerdo con la postura que la película plantea sobre la identidad, con que el ser se vea determinado por el exilio geográfico, ya que la identidad es una construcción a partir de sucesos y valores aprendidos en el pasado, que como en un discurso, construyen núcleos innegociables a pesar de encontrarse en constante cambio. Estamos de acuerdo con José Saramago4 quien afirma que: “La identidad de una persona no es el nombre que tiene, el lugar donde nació, ni la fecha en que vino al mundo. La identidad de una persona consiste, simplemente, en ser, y el ser no puede ser negado”. La identidad, siendo lo que nos determina como personas, no puede ser tan frágil como para perderse sólo por la locación en la que nos encontramos.

“Podéis arrancar al hombre de su país, pero no podéis arrancar el país del corazón del hombre.”
- John Dos Passos