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Verdad y justicia en el cine

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El cine ha sido un instrumento mediante el cual se transmiten diversas narraciones e ideologías, tiene la capacidad de generar un impacto y conexión con el público más allá de lo académico, utilizando recursos que afectan emocionalmente más que otros medios. No es lo mismo leer una noticia de algún acontecimiento local a verlo representado en una película: el cine se vale de artefactos que le permiten acercarse a su público de manera más íntima y personal. Es por esto que el cine representa una gran herramienta para transmitir diversos mensajes más allá de tramas específicas, puesto que puede mostrar y cambiar concepciones sociales con mayor facilidad.

Todas las producciones en el cine están mediadas a mayor o menor grado por una ideología, que puede ser dominante así como puede también oponerse a esta. Las películas, como producción audiovisual, se diferencian de los documentales ya que tienen más libertad frente a la transmisión de su mensaje y no quedan limitadas por la necesidad u obligación de mantener una postura objetiva. Esto mismo hace al cine un arma de doble filo, que según la ideología que quiera transmitir y los recursos que utilice para presentarla, puede pretender tanto liberar como adoctrinar a la comunidad a la que vaya dirigida.

Más específicamente, el cine en latinoamérica ha representado un factor importante que media de diversas maneras las verdades que se cuentan y por ende interviene en la percepción de lo que se entiende como justo o no. Para entender lo anterior, es necesario definir los conceptos de verdad y justicia.

Cuando nos cuestionamos acerca del concepto de justicia nos estamos preguntando por el "deber ser" como seres sociales. Se conocen tres pensamientos éticos principales respecto a la justicia, pero en este ensayo vamos a comprender a la justicia como la forma mediante la cual buscamos cultivar y razonar frente al bien común, a través del reconocimiento de las distintas percepciones que se tienen acerca de "la vida buena", esto mediante culturas públicas que contemplen estas cuestiones morales.

Para el concepto de verdad, se tomará en este ensayo como referencia a Alasdair MacIntyre, filósofo que plantea la verdad con respecto a las comunidades de las que hace parte un individuo y los compromisos que estas le generan. En este planteamiento, las comunidades a las que un individuo pertenece le generan diversas responsabilidades morales, por ejemplo, los deberes que tenemos con nuestra familia no son los mismos que tenemos con las personas de nuestro trabajo, y es por esto que nuestra verdad se construye no sólo por nuestra individualidad, sino también por las personas que nos rodean y cómo nos relacionamos con ellas.

Pero no todo se puede relativizar, ya que hay hechos que necesitan ser considerados objetivos en una comunidad, sin embargo, un mismo hecho puede ser vivido de diversas maneras. Por esto, es importante la verdad intersubjetiva, que muestra relatos diferentes que surgen a partir de un mismo acontecimiento y que son fundamentales para entender la historia de una comunidad.

Estos acuerdos que se dan entre comunidades muchas veces van dirigidos al reconocimiento y acuerdo que se tienen acerca de ciertos actos realizados hacia un grupo o individuo, y es en esta instancia en la que la verdad en muchos casos busca brindar dignidad y reconocimiento a diversas poblaciones a las que en situaciones determinadas se les ha negado su verdad por cuestiones de conveniencias y dominancias políticas, económicas y sociales.

Un ejemplo de la influencia del cine en latinoamérica, que trata asuntos de verdad y justicia, se puede ver con las producciones argentinas El jefe y La historia oficial, en ambas películas muestran situaciones sociales en el contexto argentino que buscan, por un lado, generar una imagen propagandística negativa de un líder político argentino a partir de una narrativa indirecta, y por otro, contar la historia de una mujer que busca la verdad acerca del origen de su hija.

El jefe es una película dirigida por Fernando Alaya e inspirada en el libro homónimo del escritor argentino David Viñas. Fue publicada en 1955, tres años después de que Juan Domingo Perón, el tres veces presidente argentino, fuera derrocado de su puesto tras un golpe de estado. Perón fue y sigue siendo una figura supremamente importante en la política argentina, su intervención condujo a varios avances en el sistema interno argentino, mejorando instituciones educativas, sanitarias y contribuyendo al mejoramiento de la economía y fomentando el nacimiento de la clase media en Argentina.

La película muestra un grupo de hombres que se involucran en negocios problemáticos liderados por su jefe, que los inspira con dichos y propuestas populistas para motivarlos a seguir vinculados a los negocios mientras lo siguen con lealtad. Al final de la película el jefe comete un asesinato y unos de sus ayudantes son testigos, el jefe buscando protegerse planea hacer una denuncia para inculpar a uno de sus compañeros del asesinato, pero se descubre la verdad porque alguien decide alzar la voz en el momento de la denuncia.

En el momento de publicación de la pelìcula, el personaje del jefe, por su manera de hablar, motivar a sus compañeros y traicionarlos al final, fue visto como una referencia implícita a la figura de Perón, puesto que una de las principales críticas del antiperonismo, que estaba en su auge tras el golpe de estado de 1955, era que el peronismo era un movimiento que pretendía representar al pueblo con propuestas y dichos populistas vacíos que buscaba cualquier manera de llegar al poder.

Esta película es un ejemplo de que el cine puede representar una intervención ideológica que pretenda generar una imagen específica de lo que en determinado momento se perciba como justo. En este caso, El jefe buscaba deteriorar la imagen de Juan Domingo Perón, siguiendo la corriente de pensamiento antiperonista de la época.

La Historia Oficial se sitúa durante la Dictadura Militar ocurrida en 1976, ocurrida después del fallecimiento de Juan Domingo Perón, debido a que se perdió el curso político y económico que llevaba Argentina. La Dictadura Militar se dio cuando las fuerzas militares tomaron el poder y empezaron a perseguir a cualquier ideología de izquierda, comunista y/o que se opusiera al régimen. Durante esta dictadura se realizaron actos que atentaban contra los derechos humanos. Aproximadamente 30.000 personas fueron desaparecidas. Por esto, la disconformidad social empezó a crecer, llevando a que se realizaran las primeras protestas pacíficas desde que el régimen fue implantado, a pesar de que era ilegal. En 1977 un grupo de madres se reunió en la Plaza de Mayo con pañuelos blancos y fotos de sus hijos desaparecidos, buscaban justicia y reconocimiento de la verdad.

En La Historia Oficial se narra la búsqueda de la verdad a través de Alicia, una profesora de Historia la cual vive en un hogar de clase media alta, con su esposo y su hija adoptada. La crisis en este personaje surge cuando se empieza a cuestionar respecto al origen de su hija, debido a que en las épocas de la Dictadura Militar las mujeres embarazadas que eran secuestradas perdían a sus hijos o eran obligadas a dárselos a otras personas. Alicia empieza a tomar conciencia respecto a lo que esto podría significar, no sólo para su familia sino para la familia biológica de su hija y todo el contexto que había detrás de lo ocurrido.

Alicia indaga respecto a lo que significaron tantos años de violencia y la complicidad que ella tenía frente a estos, al ser indiferente y vivir en la comodidad de su ignorancia. Por esta razón, ella busca salir de su complicidad a través del descubrimiento de la verdad sobre su hija, y a su vez, la toma de conciencia frente al contexto que vivía Argentina como consecuencia de la dictadura. Es muy importante rescatar, que la esencia de la búsqueda de la verdad está en el propio desarrollo de Alicia como persona, de su identidad y la de su hija.

Además, se hace énfasis en la importancia de la memoria en la construcción de la historia tanto personal como nacional, es por esto que se habla mucho de la manipulación y ocultamiento de la verdad por parte de distintas instituciones y grupos.

Teniendo esto en cuenta, las tiranías buscan maquillar u ocultar la verdad con el propósito de que se renuncie a la realidad y las personas pierdan capacidad de actuar en cuanto a su propio pensamiento. Las tiranías utilizan diversos mecanismos, tales como las mentiras, los usos redundantes o contradictorios del lenguaje, generar un sentimiento de fé e idealización a determinados grupos o personas y el control de la propaganda para lograr su fin.

A pesar de esto el cine no debe ser censurado cuando contiene ideologías políticas que buscan adoctrinar, sino que se deben formalizar ciertos criterios éticos que permitan un análisis consciente. Como conclusión, el cine surge como una alternativa para las denuncias sociales, pero también ha caído en la renuncia hacia la verdad y la propaganda de las dictaduras.

Bibliografía