Un aula que fortalece la ética y previene el bullying en Contextual
“La excelencia moral es el resultado del hábito”, decía Aristóteles. Esto, haciendo referencia a que la ética no es solo teoría, sino una práctica constante. En muchas instituciones educativas se habla de la ética desde distintas posturas pedagógicas, porque uno de los mejores escenarios de socialización de un ser humano, es la escuela. Allí, el niño o el joven junto con una diversidad de compañeros de distintas características físicas e ideológicas, aprenden a valorar la diferencia, a respetarla y a expandir su manera de pensar. Y esto, es muy importante para el Instituto Alberto Merani desde el primer ciclo.
Sin embargo, en un contexto como el colombiano, en el que prácticas machistas han permeado la familia, el espacio público, la seguridad y ha puesto en riesgo hasta la vida misma, se hace necesario dialogar, pero también poner en práctica una ética con ese enfoque. Esto, con el propósito de incentivar a los estudiantes del Merani en su capacidad de poner límites, no permitir el bullying, crearles conciencia de tener relaciones sanas y proteger el clima de aula.
Bajo este panorama, la docente Jissell Velasquez tiene a cargo un aula de excelencia para el Ciclo Contextual que se llama Nuevas masculinidades. En un inicio, se concibió como un espacio orientado a promover la participación de los estudiantes hombres del Ciclo, con el fin de abordar las actitudes hostiles que a veces emergen entre pares, muchas de ellas normalizadas a partir de referentes cotidianos como el entorno familiar o ciertos contenidos audiovisuales.
Aun así, se inscribieron 10 estudiantes mujeres y un estudiante hombre. “Cuando nos encontramos en el aula, lo primero que dicen las chicas es que nuevamente la tarea de repensar estas dinámicas sociales es nuestra como mujeres”, recuerda la profe Jissell.
“Empezamos a abordar los conceptos centrales como las nuevas masculinidades, qué es el feminismo, qué es el patriarcado, qué son los micromachismos y cómo toda esa estructura, que se va reproduciendo en el tiempo, hace creer que este tema no es pertinente porque ya las mujeres han alcanzado muchas cosas. Entonces, lo que hacemos después de cada lectura, película, cortometraje, charlas TED, y otros recursos, debatimos y dialogamos a través de preguntas para que ellas mismas vayan forjando su criterio, sin que haya una imposición”, explica la docente.
Lo que se espera luego de finalizar las sesiones del aula de excelencia, que recordemos, los estudiantes eligen de forma autónoma según sus intereses, además que no tiene nota, es que puedan identificar patrones de conducta que afectan su integridad y la de su entorno. “El chico que nos acompaña en el aula, él también tiene una mirada distinta y dice, “no había pensado que eso es machista””, agrega Jissell.
“Y las chicas, por ejemplo, tienen preguntas de acuerdo con su edad, como “si yo me relaciono con un chico, ¿cómo lo puedo hacer de mejor manera sin reproducir esos actos machistas?” En ocasiones ellas preguntan, porque las mujeres también reproducimos eso. Y también empiezan a revisar qué ejemplo reciben de su padre y de su madre, qué les dicen, como se relacionan entre ellos y con los demás… al cierre del aula espero que puedan tener un ojo muy agudo para identificar lo que los construye y lo que podría afectarlos”.
La trascendencia de consolidar un grupo así radica en que sus integrantes también han podido acompañar a estudiantes de su mismo ciclo a tomar conciencia de sus decisiones y de sus formas de comunicarse, especialmente a las niñas, con el propósito de transformar esas prácticas. Esto es una parte de lo que se vive en las aulas del Merani, comprometido desde hace 40 años en educar mejores seres humanos.

Escrito por Equipo de Comunicaciones
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