Estudiantes estudian edición genética y extraen ADN en el laboratorio del Merani

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Algunos de los estudiantes del Instituto Alberto Merani definen su vida profesional cuando tienen aprendizajes significativos en alguna aula o asignatura. Para el caso de las ciencias naturales, históricamente ha impactado de manera positiva tanto docentes como el currículo desarrollado en los estudiantes, que luego optan por ser científicos o estudiar careras relacionadas.

Para David Sánchez, profesor del aula de excelencia del Ciclo Proyectivo “Tecnologías del siglo XXI”, a los jóvenes que les gusta la ciencia o que tienen muchísima motivación hacia esta área del conocimiento, este tipo de experiencias los afianzan más, los vinculan o incluso, a los que todavía no están muy claros, los lleva a interesarse por ella.

En el Merani, el propósito del área de Ciencias Naturales es lograr que los estudiantes se apropien de una cultura científica y tecnológica para aproximarse a la comprensión de la complejidad y la globalidad de la realidad contemporánea. El área también reivindica el papel central del contexto en los desarrollos científicos y tecnológicos y asume como línea transversal el desarrollo y apropiación del lenguaje científico.

Hoy es posible que la inteligencia artificial contribuya al diseño de fármacos y a una mejor comprensión de las enfermedades. Sistemas como AlphaFold, desarrollado por DeepMind, han permitido predecir con alta precisión la estructura tridimensional de las proteínas en tiempos mucho más cortos que los métodos tradicionales. Por su parte, la biotecnología ha avanzado en la edición del genoma mediante herramientas como CRISPR-Cas9, un sistema derivado de mecanismos de defensa bacterianos que utiliza una enzima (como Cas9) guiada por ARN para cortar y modificar secuencias específicas de ADN.

Aunque estos avances abren la posibilidad de tratar o corregir ciertas enfermedades, su aplicación aún enfrenta desafíos técnicos, éticos y regulatorios, especialmente en el caso de intervenciones en organismos humanos.

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“En el Ciclo Proyectivo lo que hemos trabajado son las tendencias en ciencia y tecnología del siglo XXI y hemos trabajado todo lo que tiene que ver con edición genética. En el laboratorio hemos hecho extracción de ADN. Hemos desarrollado un componente de análisis crítico bioético sobre cuáles son las implicaciones de la de la edición genética, qué diferencias hay entre clonar individuos, editar individuos o introducir genes en individuos; qué diferencias hay entre la edición genética y la clonación”, explica el profesor Sánchez.

Luego de modelar el concepto, realizan ejercicios de laboratorio que les permita, tal y como se tiene proyectado, asistir a alguna práctica en una universidad o visitar algún laboratorio en donde se estén desarrollando estas técnicas. La idea es que vayan con nociones y usen el lenguaje apropiado: “que encuentren las palabras adecuadas para expresar, que no digan ´échele tanto´ sino agréguele tantos mililitros, y así”. Porque el lenguaje también da cuenta del desarrollo de su pensamiento.

También, junto al desarrollo de la dimensión práxica y cognitiva está la dimensión socioafectiva, que los estudiantes del Merani desarrollan hasta el último día. “Aprenden a flexibilizarse cuando no funciona un experimento. El desarrollo de la dimensión socioafectiva es tener posibilidad de comunicarse con otros para ponerse de acuerdo en la viabilidad o no del experimento, encontrar soluciones conjuntas. Hay unos elementos que tienen que ver con la autonomía, el interés y la solidaridad, pero mucho más con la flexibilidad, la comunicación asertiva y la empatía”, enfatiza David.


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