La influencia de los padres en sus hijos:
¿Cómo puedo replantearme como padre para ser mejor ejemplo para mi hijo?

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En el zoológico de Pekín, China, se encuentra un oso panda llamado: Meng er; que lamentablemente fue rechazado por su madre y tuvo que ser educado por cuidadores especializados, que al enseñarle a romper bambú, enseñaban sus dientes por el esfuerzo humano que implica doblar un tallo de dichas características. Lo curioso de lo anterior; es que al crecer Meng er y romper los tallos de bambú para alimentarse (sin ningún esfuerzo físico por lo demás) enseña sus dientes creyendo que hace parte de la acción; su expresión asemeja la mueca de un humano haciendo un esfuerzo físico. Éste es un ejemplo, de cómo la imitación es una herramienta de aprendizaje para enfrentarse a la vida en la naturaleza y el ser humano no es para nada la excepción; el ejemplo también educa, forma e influye.


Panda


En el libro: “Potencie la inteligencia de su hijo - Así funciona su cerebro-” de los autores: Sandra Aamodt, PHD (Biofísica de la Universidad Johns Hopkins y Neurocientífica de la Universidad de Rochester) y Sam Wang PHD (Licenciado en física de la California Institute of Technology y neurocientífico de la Universidad de Stanford); mencionan múltiples factores para el desarrollo de un hijo (y de su cerebro), según grupos de edad, hasta su vida adulta y aquí enumero algunos de los puntos que más me llamaron la atención, los resumo y comparto:

  • Antes de nacer:
    El estrés materno: está relacionado con múltiples problemas: paladar hendido, comportamiento de tipo depresivo, sistema de respuesta delicado al estrés de la vida adulta, déficit de atención, autismo, menores resultados de coeficiente intelectual, capacidad de lenguaje y esquizofrenia: “Menos estrés, menos problemas”.

    Las infecciones en el embarazo: Sífilis, Toxoplasmosis, rubeola y herpes; están relacionados con bajo peso al nacer, retraso mental, inflamación de la retina y ceguera.

    Las toxinas ambientales, plomo (hallado en la pintura, tubos de agua e incluso maquillaje), mercurio, consumo de cocaína, nicotina y alcohol (éstas últimas aunque legales son las que más problemas traen al bebé no nacido); están relacionados con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), reducir la inteligencia.

    Algunos medicamentos de venta libre y esteroides, pueden afectar el crecimiento del cerebro.

    Nacer antes de tiempo por diversas razones; puede aumentar 4 veces el riesgo de retraso mental, 7 veces trastornos del espectro autista, 46 veces riesgo de parálisis cerebral, comparado con los niños de nacimiento a término.

    En conclusión, incluso antes de que nuestro hijo nazca, ya hay múltiples factores que afectan o benefician para su vida, algunos modificables, algunos no.

  • Del nacimiento a los dos años:
    La lactancia materna exclusiva en la infancia, se correlaciona con mayor coeficiente intelectual de los niños. Lo anterior es controvertido; dado que las mujeres quienes pueden alimentar a sus hijos con lactancia materna exclusiva; a su vez ellas tienen mayor coeficiente intelectual, mejores recursos económicos y menos consumo de cigarrillo; factores de confusión que limita sacar conclusiones de su asociación.

    A nivel motor, los bebés que más se estimulan; más rápido aprenden a caminar: ¿Los niños que aprenden a moverse por sí mismos; aprenden del mundo más rápido y mejor?

    Volviendo al tema de Meng Er, Sandra Aamodt y Sam Wang dicen:

    “Desde el nacimiento, los bebés -humanos- pueden imitar a otras personas y parecen disfrutar haciéndolo, lo que no solo es una poderosa herramienta de unión social, sino lo que también proporciona a los bebés ejemplos directos de conductas que van a copiar. Los niños imitan las metas de las acciones, en lugar de su forma exacta, y los movimientos de otras personas parecen quedar codificados en su cerebro en términos de metas, también.”

    “Proteja a su hijo del ruido”: El entorno social, la evolución no nos preparó para la exposición del ruido; uno de cada ocho estadounidenses entre los 6 y 19 años tienen alguna pérdida de la audición, y es probable que empeore. El primer síntoma aparece cuando se dificulta escuchar lo que se habla cuando hay ruido de fondo. Puede afectar el aprendizaje y es un factor de estrés.

    La nutrición: sobra decir que impacta en el desarrollo, existen patrones negativos en evitar el valioso nivel nutritivo de las verduras; uno de cada cinco niños estadounidenses no come ni una verdura por día, culturalmente el postre está usualmente al finalizar el alimento, sin embargo ésta práctica es contraproducente; dado que la preferencia de los alimentos que previamente consumieron disminuye; “primero el postre”.

  • De los dos a los dieciocho años:
    El juego: muy similar en todas las especies, si bien es tierno; al mismo tiempo están aprendiendo a adaptar sus capacidades, es un proceso de desarrollo importante.

    Estereotipos: los grupos sociales se definen no sólo por sus miembros; sino también por las personas que están fuera del grupo. Una socialización exitosa implica tanto la formación de amistades como aceptación en grupos de pares. El rechazo social reduce el coeficiente intelectual y la capacidad de razonar; lo anterior debido a que la inteligencia está estrechamente conectada con la memoria de trabajo.

    ¿Música vs Teatro?: las investigaciones arrojan que se desarrollan más capacidades y hay más variación del coeficiente intelectual vs el grupo control; con el teatro.

    Lectura: Desde que se creó el alfabeto, hace 5 mil años, nuestros cerebros no han cambiado tanto. De modo que la lectura, debe utilizar circuitos que originalmente evolucionaron para cumplir otras funciones. Con años de práctica el proceso se vuelve automático y sin esfuerzo.

    ¿Castigos?: una crianza ruda, se correlaciona con un comportamiento anti-social más adelante.

    Hasta aquí algunos de los puntos que quería compartir; del libro mencionado y unos consejos basados en la evidencia científica, que pueden apoyar el desarrollo y crecimiento de nuestros hijos.

  • Para terminar…
    Quería por último resaltar a Pierre Bourdieu, sociólogo francés, quien afirma que existen varios tipos de capital: económico (recursos financieros), cultural (conocimientos, habilidades, educación), social (redes y relaciones sociales), simbólico (prestigio, reconocimiento): estos tipos de capital interactúan y pueden influir en posición social y las oportunidades de una persona en la sociedad.




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