Por qué la autonomía es clave en la formación de niños y jóvenes en el Instituto Alberto Merani

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Muchas familias, cuando buscan colegio para su hijo, saben que quieren algo distinto. Algunas priorizan aspectos logísticos como las tareas, la cercanía a la casa o los horarios. Sin embargo, en el fondo, la intuición suele ir más allá: buscan una formación que le dé herramientas para la vida, que le permita ser feliz y proyectarse hacia un futuro próspero.

El Instituto Alberto Merani, durante más de 40 años acompañando a distintas generaciones de estudiantes y familias, ha confirmado que esa intuición tiene un eje fundamental: la autonomía. Por eso, desde el primer día, el Merani pone el acento en el trabajo conjunto con las familias, entendiendo que el desarrollo del potencial de los niños es una responsabilidad compartida.

Las familias que llegan al Merani priorizan el desarrollo integral de sus hijos. Comprenden que cada niño es un ser humano en formación, con avances, dudas y retrocesos propios del proceso. Confían, por ello, en la evaluación y en la retroalimentación que realiza el colegio. Una muestra de esa confianza es el camino que recorren los estudiantes de último grado: un proceso que, lejos de ser perfecto, está lleno de aprendizajes, preguntas y crecimiento real.

Han sido jóvenes que tanto ellos como sus familias saben que a la excelencia no se llega sin equivocarse.

Desde su modelo pedagógico, la Pedagogía Dialogante, el Merani concibe la educación —desde los primeros años en los cursos Lúdico y Exploratorios— como un espacio para desarrollar la autonomía, entendida como base de la responsabilidad, la independencia y la seguridad en sí mismos.

Al mismo tiempo, se acompaña a los estudiantes en la construcción de vínculos, en el reconocimiento de límites y en la creación de acuerdos dentro de un grupo diverso. “Los procesos toman tiempo, pero los estudiantes aprenden cuando encuentran sentido a lo que viven en el Instituto”, afirma Ximena De Zubiría, Coordinadora Actitudinal.

Los padres que eligen al Merani son conscientes de que el colegio no es solo un espacio académico, sino también un escenario social fundamental. Por eso, niños y niñas desarrollan su dimensión socioafectiva aprendiendo a reconocer sus emociones, a poner límites, a no dejarse manipular y a formar criterio propio. Estas habilidades resultan claves más adelante, en la vida universitaria, afectiva y laboral, y fortalecen la capacidad de tomar decisiones conscientes para su proyecto de vida.

El Merani para los niños y niñas que ingresan, se convierte en un espacio para compartir experiencias, aprender colectivamente, resolver preguntas, ampliar perspectivas sobre fenómenos naturales, sociales y de la vida en general. ¿Cómo lo hacemos? “La Institución que constantemente investiga, evalúa y redefine un currículo para encontrar sentido de la educación del Merani, seleccionando contenidos pertinentes y contextuales”, explica nuestra coordinadora Ximena.

Vivimos en un mundo diverso. Y si el mundo es diverso, la escuela también debe serlo. En el Merani, lo actitudinal tiene tanta importancia como lo académico, porque el aprendizaje se nutre del desarrollo humano. Acompañar y confiar, más que sustituir; motivar y preguntar, más que imponer.

¡Deseamos un excelente inicio de proceso a todas las familias que hoy hacen parte de la comunidad meranista!

Los invitamos, además, a visitar Cuidarium, un espacio donde encontrarán materiales para profundizar en el desarrollo de la autonomía de sus hijos y fortalecer el acompañamiento desde casa.

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EDUCACIÓN INICIAL LÚDICO
(Niños y niñas a partir de los 4 años )
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