Una mirada a través de la experiencia


Escrito por: Oscar David García Espitia, Gabriel Santiago Osorio Bautista, Mariangel Pérez Piracon y Ana Katalina Zaraza Quiroz

Portada


foto De las cosas más memorables y lindas del colegio son las experiencias trascendentes que se vinculan a grupos más allá de las asignaturas, los niveles y los trabajos. Entre estos bellos grupos de la comunidad (gobierno escolar, aulas extracurriculares deportivas, grupos artísticos, etc.) hay uno que a veces no se menciona mucho, pero que es igual de importante: el PRAE “Onda Verde” del Merani. Es un espacio en el que pensamos y reflexionamos en torno al ambiente y las problemáticas actuales de nuestra comunidad. No solo dialogamos sobre el ambiente, sino que construimos un pensamiento crítico y sensible frente a nuestro entorno. Uno de los momentos más transformadores en el PRAE son las salidas, que permiten ampliar nuestras visiones de mundo respecto al ambiente y a la forma en la que, como institución, asumimos las problemáticas ambientales. En estos meses, nosotros cuatro junto con la profesora Juana Niño hemos tenido cuatro espacios altamente trascendentes: visitamos Casa Residuo Cero, un espacio de encuentro de colectivos ambientales; la universidad EAN, donde aprendimos el enfoque de sostenibilidad de una institución educativa, en este caso superior; el Festival Colombiano de Educación Ambiental organizado en conjunto por el Movimiento Ambiental Shambala y la Universidad de los Andes; y, por último, tuvimos un encuentro con Luis Hernández, participante de la MEAL (Mesa de Educación Ambiental de la Localidad) y un líder ambiental de una comunidad educativa vecina. A continuación, hablaremos de estas experiencias y la trascendencia que han tenido en nosotros.

Como primera actividad del recorrido, visitamos Casa Residuocero Lab, un espacio de encuentro comunitario donde convergen iniciativas, emprendimientos y movimientos comprometidos con la sostenibilidad. Más que un lugar físico, es un punto de articulación donde se desarrollan actividades, se fortalecen procesos comunitarios y se promueve el consumo responsable a través de la venta de productos sostenibles. Dentro de este espacio conocimos Café Planeta, una propuesta que une arte y sostenibilidad ambiental desde la lógica del kilómetro cero, ofreciendo productos provenientes de lugares cercanos —muchos de ellos de la misma localidad— para fomentar economías locales y reducir impactos ambientales. Allí también convergen distintos emprendimientos como Latin Latas, Zoreway, Círcula, Trévola, Bisbita y Basero, que desde hace años construyen estrategias para aprender y practicar formas de vida más sostenibles. Además, en Casa Residuocero Lab se desarrollan iniciativas de gestión de residuos y economía circular, como puntos de recolección de residuos especiales (tapas plásticas, residuos electrónicos y botellas con plástico reciclado), así como procesos de transformación de materiales en articulación con mujeres recicladoras de oficio. Esta visita permitió reconocer cómo la sostenibilidad puede construirse desde lo comunitario, lo cotidiano y el trabajo colectivo.

Posteriormente, comenzando a conocer este mundo de la educación ambiental a más profundidad, visitamos la EAN, universidad ejemplar en la construcción de una experiencia ambiental y sostenible desde el primer momento que entras en las instalaciones. La infraestructura de la universidad no solo está destinada a mantener un equilibrio entre las necesidades diarias en un aula de clase (como lo son la iluminación, ventilación, alimentación, etc.), sino que no deja de lado la inclusión y la sostenibilidad al garantizar el aprendizaje, adaptando las clases y espacios para el máximo aprovechamiento de los recursos naturales y gestión de los recursos de la institución. La inclusión de la comunidad en las experiencias y problemáticas ambientales es esencial para sensibilizarse, actuar de manera proactiva ante ellas y retroalimentar las diferentes estrategias.

Respecto al cuidado ambiental, al incluir la innovación, el pensamiento crítico y creativo. La EAN no solo nos enseña que la sostenibilidad debe ser transversal en las instituciones y sus personas, sino que la sostenibilidad es sinónimo de bienestar. Creemos que esta es una experiencia de la cual el Merani puede aprender, ya que, además de incluir a la comunidad, asume la sostenibilidad como un esfuerzo necesario pero realista, que transversaliza con todas las áreas del conocimiento y las bases de la institución.

foto Posteriormente, nosotros, junto a un grupo grande de líderes ambientales del Ciclo Proyectivo, asistimos al Festival Colombiano de Educación Ambiental, organizado en conjunto entre el Movimiento Ambiental Shambala y la Universidad de los Andes. Esta experiencia fue muy significativa, ya que, durante un día completo, aprendimos sobre medioambiente y educación ambiental desde múltiples perspectivas. Entre los temas más relevantes que profundizamos están el Acuerdo de Escazú, la biodiversidad de Bogotá, el papel de las universidades en las crisis ambientales y también vimos los proyectos más importantes de varios de los PRAE de Bogotá. Esta experiencia enriqueció nuestra postura sobre la educación ambiental y sobre cómo esta debe ser un proceso que se construye desde visiones científicas, políticas y comunitarias con el fin de actuar por el ambiente desde la escuela. Para el Merani, se abre una oportunidad en el Festival Colombiano de Educación Ambiental para aprender más sobre educación ambiental en los próximos años, fortalecer el PRAE e incluso dar a conocer “Onda Verde” en otros espacios.

Gracias a un contacto facilitado por la profesora Juana Niño, pudimos llevar a cabo nuestra última actividad: una entrevista con Luis Augusto Hernández, profesor del colegio Abraham Lincoln y participante de la MEAL. Este encuentro nos permitió comprender el funcionamiento de la MEAL desde una perspectiva interna, al conocer de primera mano cómo se da la participación de las instituciones educativas, así como algunos procesos específicos del Abraham Lincoln, como su PRAE y su presencia en espacios como el Festival Colombiano de Educación Ambiental, en el cual Luis también asistió. Más allá de una información obtenida, esta experiencia tuvo un valor muy grande para nuestro proyecto, ya que nos abrió la posibilidad de establecer vínculos directos con la MEAL. A partir de la reunión, logramos entender mejor su dinámica y también comenzamos a conocer contactos que nos facilitarían futuras interacciones, colaboraciones o incluso acceso a fuentes de información de gran valor. Así mismo, esta entrevista no fue solo una charla, sino un espacio de enriquecimiento para integrarnos a dinámicas como las de la MEAL.

Después de vivir estas experiencias, creemos más que nunca en la magia que reside en “Onda Verde”. Este es un espacio transformador de la comunidad que trabaja por el medio ambiente y que es muy importante en contextos actuales de crisis socioambientales a nivel global, regional y local. Las salidas y encuentros enriquecen nuestro espacio y abren puertas para tener un mejor Proyecto Ambiental Escolar en el Merani. Los invitamos a quienes lean este artículo a que conozcan más sobre el PRAE, se involucren en sus actividades y que se enamoren, así como nosotros. Ya que no se limitan a trabajar por el medio ambiente, sino que son transformadoras a nivel social y personal.





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